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En defensa del marxismo

León Trotsky: La concepción marxista de la necesidad histórica no tiene nada que ver con el fatalismo. El socialismo no se va a realizar "por sí mismo", sino que será el resultado de la lucha de fuerzas vivas, clases y partidos..

lunes, 16 de junio de 2025

¡Justicia para Ximena y José, y las miles de víctimas de la violencia! Desestabilización política contra la 4T


 El atentado del día del20 de mayo, en calles de la Ciudad de México, que terminó con las vidas de Ximena Guzmán, secretaria particular de la Jefa de Gobierno Clara Brugada, y José Muñoz Vega, asesor de seguridad metropolitana de esta última, además de enlace entre la Secretaria de Seguridad Ciudadana del gobierno capitalino y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana federal, representa un hecho siniestro en sí mismo dada la pérdida de dos vidas inocentes. Pero a la vez encierra un profundo y preocupante contenido político sobre el cual es importante que la clase trabajadora, pero además el conjunto de Morena y la 4T, asuman una posición muy firme y sólida para impedir que prosperes la conspiración en marcha contra el primer gobierno de izquierda de la historia contemporánea de nuestro país.

Luis Enrique Barrios.

20 de mayo de 2025

 Al momento de hacer esta redacción, a escasas horas del atentado criminal, no existe ninguna versión oficial sobre el móvil de los asesinatos. Sin embargo, lo que sí hay es un contexto político y social que se ha desarrollado a lo largo de los años desde que se instaló la 4T, mismo que se ha agudizado en el último periodo. De dicho contexto se pueden desprender algunas hipótesis sobre el móvil del crimen las cuales, considerando los elementos, no resultan descartables.

 Persecución  política contra la 4T.

El asesinato de Ximena Guzmán y de José Muñoz Vega representan una escala y punto de inflexión de un largo proceso de crímenes políticos contra el proyecto de la 4T. Algunos ejemplos del pasado reciente hablan de ello, basta con recordar que en junio de 2020, Omar García Harfuch, actual titular de seguridad pública federal y entonces de seguridad pública de la CDMX, sufrió un ataque a cargo de sicarios del Cártel Jalisco Nueva Generación. 

A ello se le suma el balance de homicidios políticos durante las campañas electorales de 2024, mismo en el que Morena resultaría el partido con la mayor cantidad de candidatos asesinados. Para el 1 de mayo, a un mes de las elecciones, de los 29 candidatos asesinados hasta ese momento, 14 pertenecían a Morena, 4 del PRI, 4 del PRD, 3 de PVEM, 2 de MC, uno del PT y uno del PAN. Los anteriores son sólo unos cuantos ejemplos, pero la lista de morenistas asesinados, desaparecidos o perseguidos, en especial de simpatizantes y militantes de bases, es significativamente más grande. 

Choque de intereses.

La 4T a pesar de aún estar lejos de resolver los problemas de violencia y criminalidad heredados del panismo y del priismo, sacudió y lo sigue haciendo, la lógica con que actuaba el crimen organizado. Y la forma en que esta era puesta al servicio del enriquecimiento de altos funcionarios del Estado, siendo el del panista Felipe Calderón, el ejemplo más desarrollado de la manera en que el narcotráfico y el gobierno se fusionaron para actuar como un solo cuerpo. La irrupción de la 4T en 2018 y su continuidad tras las elecciones en 2024, sino totalmente al menos sí de manera significativa, fracturó el eje de acción entre las diferentes bandas del narco y el Estado. Viéndose no sólo afectados los grupos criminales sino también, y sobre todo, todos aquellos grupos de poder, tanto políticos como empresariales, que recibían más que estupendos dividendos económicos del crimen organizado. 

Aunado a ellos, en los meses recientes hemos sido testigos de un mayor endurecimiento de la 4T en el combate contra la delincuencia organizada, registrándose incautaciones de drogas y de armas en cantidades muy por encima de los resultados logrados en años pasados. Además de registrarse más de 17 mil detenciones asociadas al narcotráfico en los primeros seis meses del gobierno de Claudia Sheinbaum, según reportes oficiales. Y en el caso de la CDMX, entre enero y abril del presente año, los delitos de alto impacto han sido reducidos en un 66.5%, también de acuerdo a cifras oficiales. 

Este balance por sí mismo pondría al crimen organizado como responsable de los asesinatos de Ximena Guzmán y de José Muñoz Vega, máxime cuando este último funcionaba como enlace entre las dos secretarías de seguridad pública, la de la CDMX y la del Gobierno Federal. Y es cierto, esta hipótesis posee cierta valides, sin embargo, es necesario hacer énfasis en un detalle que es del todo relevante al momento de tratar de encontrar un móvil del crimen: el grado de violencia y el accionar del crimen organizado en México hace muy fácil el disfrazar a un asesinato político como crimen del fuero común. Ese argumento es del todo válido para este caso y para otros cientos de asesinatos en el país por motivaciones políticas y que han sido hechos pasar como simple responsabilidad del crimen organizado. 

La derecha política.

Pero más allá del crimen organizado, en el frente político existe mucha tela de dónde cortar. Para empezar, no hay que olvidar que las dos últimas administraciones de la CDMX, la de Claudia y la de Clara respectivamente, destaparon la cloaca del Cartel Inmobiliario. Una red criminal integrada por destacados miembros del PAN, traduciéndose ello en cárcel para varios de ellos (13 en datos de noviembre del 2024) y en la persecución judicial contra Santiago Taboada, exalcalde de Benito Juárez, así como contra el ex delegado de esa misma demarcación, Christian Von Roehrich y el actual presidente nacional del PAN, Jorge Romero. Todos ellos aún en libertad gracias a los amparos obtenidos del corrupto poder judicial. Además, recientemente el Cartel Inmobiliario ha visto seriamente golpeados sus intereses con la nueva ley del INFONAVIT impulsada por Claudia Sheinbaum y por la “Política de Vivienda para la Ciudad de México” lanzada por Clara Brugada, ambas acciones desarrolladas en febrero pasado y en las que se toma medidas para cerrarle el paso a la participación de mafias en el mercado inmobiliario.

Siguiendo en el frente político, el doble asesinato se da a escasos días de las elecciones del poder judicial del 1 de junio. Durante décadas fue intocable la alianza entre el poder judicial, los gobiernos del PRI y del PAN y los empresarios. Durante todos esos años, además de garantía de impunidad para todos ellos, el poder judicial legitimó toda clase de políticas reaccionarias y que atentaban contra los intereses de la clase trabajadora. Tras las elecciones de 2018 y 2024, la derecha perdió los frentes del poder ejecutivo y el del legislativo, transformando así el poder judicial en su último bastión a defender. Gracias al impulso de las masas, tras las elecciones de 2024, la 4T quedó en condiciones de lanzar una ofensiva parlamentaria que derivaría en la reforma judicial que impone en adelante la elección de los integrantes de dicho poder a través del voto universal del pueblo trabajador y ya no por mandato de diputados y senadores. Tras la derrota de Norma Piña y sus secuaces, forzada por una enorme presión social, y ya en ruta hacia las elecciones del próximo 1 de junio, la derecha y la burguesía pasaron al terreno de tratar de sabotear ese proceso. Al grado de que, al día de hoy ya existe una abierta campaña para tratar de dinamitarlo, encabezada por el recalcitrante Ricardo Salinas Pliego. 

Es difícil no analizar los asesinatos de Ximena Guzmán y de José Muñoz Vega al margen de ese contexto, porque en los hechos un acotamiento de esa magnitud enrarece el ambiente. Además de que proporciona un argumento sobradamente adecuado a los medios informativos de la burguesía para estimular un ambiente de zozobra y confusión social de cara a las elecciones del 1 de junio, con el objetivo de tratar de inhibir la asistencia a las urnas. 

El imperialismo yanqui.

Tampoco puede quedar fuera del análisis la ofensiva del imperialismo yanqui en contra de la 4T por medio de sistemáticas provocaciones montadas por el propio Donald Trump y el resto de su administración. En especial del secretario de estado Marco Rubio, la titular del Departamento de Seguridad Nacional, Kristi Noem, la DEA y ahora a través de su nuevo embajador en México, Ronald Johnson, ex Boina Verde y ex agente de la CIA. De cara a sus interés geoeconómicos y geoestratégicos, el imperialismo yanqui necesita a toda costa doblegar a la 4T para que esta actué tan servilmente como lo fueran en su momento los gobiernos del PRI y del PAN. Por su posición geopolítica, para el imperialismo yanqui el territorio nacional es una especie de reserva natural de materias primas, de suelo de negocios e inversiones. Además de una enorme frontera, desde el Suchiate hasta el Río Bravo, irrenunciable para su seguridad nacional. Así siempre ha sido visto el territorio nacional por el imperialismo yanqui, ya sea a través de los demócratas o, como en el caso actual, por los republicanos. 

En ese contexto se enmarcan los sistemáticos amagos de Trump y su equipo de intervenir militarmente en México para combatir a las bandas del narco. Mismo del que se desprenden todas las provocaciones que tratan de asociar a la 4T con el crimen organizado. Además de declaraciones en las que abiertamente el propio presidente de los EEUU desacredita a Claudia Sheinbaum, señalando que el narcotráfico no ha sido frenado por la presidenta de México pues dice le “tiene miedo a las bandas del crimen organizado”. La intención de la campaña imperialista contra México no sólo es legitimar, de necesitarlo, una eventual intervención armada contra las bandas del narco. Sino además hacer pasar al gobierno de la 4T como incapaz, además de cómplice de los narcos. Por supuesto se trata de una campaña apoyada enérgicamente por la derecha mexicana y que escalara seguramente ahora ya con el nuevo embajador en funciones, Ronald Johnson. 

Por eso, al igual que todos los casos anteriores, en este también resulta imposible pensar el asesinato de dos personas especialmente cercanas a Clara Brugada, titular del principal nacional bastión de la 4T, sin valorar la ofensiva de Trump contra nuestro país. Este hecho en la práctica abona al discurso que está tratando de instalar en el ambiente el imperialismo en el sentido de que México es un país desbordado por la delincuencia organizada. Además, se trata de un doble asesinato ocurrido un día después de la formalización ante Claudia Sheinbaum de Ronald Johnson como el nuevo embajador de los EEUU y que sucede exactamente el mismo día y hora en que, como todos los martes, participa el pleno del Gabinete de Seguridad en la conferencia matutina de la presidenta de la república. 

Desestabilización política.

Reiteramos que, al momento de escribir estas notas, aún no existe ninguna hipótesis o línea de investigación oficial que pueda dar las primeras luces sobre el móvil del asesinato de Ximena Guzmán y de José Muñoz Vega. Sin embargo, insistimos, este abominable acontecimiento no puede ser visto al margen del panorama antes expuesto. El imperialismo junto a la derecha mexicana y del mundo entero, son fuerzas extraordinariamente perversas que no dudan en usar métodos criminales en la lucha por su interés, apoyándose en el crimen organizado de ser necesario. 

Por lo anterior, al margen de que al paso del tiempo se esclarezcan los hechos y se dé con los responsables, de lo que no existe duda es de que la muerte de Ximena Guzmán y de José Muñoz Vega es un crimen político que tiene como objetivo claro y evidente desestabilizar a la 4T y de paso amenazar de esa manera a Clara Brugada y a Claudia Sheinbaum. 

Es necesaria la movilización.

Esta agresión contra los colaboradores de Clara Brugada supera con creces cualquier otra clase de ataques lanzados en el pasado contra Morena y sus gobiernos, marcando una nueva dinámica que podría ser adoptada por los adversarios de la 4T para intentar descarrilarla. Por consecuencia se trata de un hecho sin precedentes que tiene que ser visto como lo que es, es decir como una preocupante escalada en la campaña contra la 4T, misma que hoy está demostrando que está dispuesta a pasar al terreno de las ejecuciones políticas con tal de conseguir su objetivo. 

Siendo así, dada esta reaccionaria escalada, Morena y la 4T tienen que pasar al terreno de las movilizaciones de masas para dar más que serias demostraciones de fuerza. La debilidad invita a la agresión y si la dirección del obradorismo no llama a las plazas públicas a sus millones de seguidores en el país, la campaña desestabilizadora, venga de donde venga, no sólo no será frenada, sino que podría verse fortalecida. Beneficiado con ello la derecha mexicana y el patrón de esta, el imperialismo yanqui, esta vez bajo el mandato de Trump. 

Es por ello, dado que en realidad la verdadera fuerza de Morena contra el imperialismo y la derecha mexicana, viene de la clase trabajadora y no de los priistas y panistas reclutados para la 4T, es necesario que los dirigentes de todos los niveles con verdaderas raíces en el obradorismo, corrijan y cierren de una vez por todas las puertas a toda clase de elementos provenientes del PRI y el PAN. Mismo que ha renunciado a esos partidos por la falta de huesos y no por una convicción con la causa de los más pobres.

 De hecho, la derecha infiltrada en Morena y la 4T representan los caballos de Troya que, llegado el momento, no dudarán en ponerse al servicio, de manera velada o abierta, de la campaña de desestabilización de la 4T. Para prepararse para esa lucha y para responder con éxito a la campaña negra y sangrienta orquestada por la reacción, todo Morena y sus gobiernos deben purgarse a sí mismo de elementos de derecha, a la vez de apelar a la acciona organizada y coordinada del Movimiento de masas en defensa de la 4T.

La justicia verdadera para Ximena Guzmán y de José Muñoz Vega, junto con esas decenas de morenistas anónimos, mujeres y hombres, asesinados por la reacción en todos estos años de lucha, sólo puede llegar, por supuesto, con la captura y aplicación de todo el peso de la ley a los responsables materiales e intelectuales de estos arteros crímenes. Pero también, y sobre todo, de una estrategia de lucha que asegure la neutralización de la campaña criminal contra la 4T que a la vez dote a esta de viabilidad contra toda clase de ataques, cuestión que sólo puede venir de un giro más decidido de la dirección hacia la izquierda y en tener como principal base de apoyo a la clase trabajadora y al campesinado pobre. En defensa de la 4T no existe ningún otro camino mejor.

 


 





Es necesaria la acción organizada de los trabajadores inmigrantes para frenar a Trump y al racismo.



Articulo originalmente publicado en agosto de 2019, pocos días después de la masacre en el Walmart del Paso, Texas, misma que arrebataría la vida a 22 personas de origen mexicano. El hecho ocurriría en el contexto de la primera administración de Donald Trump (2017 – 2021) y en él se explica el transfundo económico de la política racista y antinmigrante de la política del hoy nuevamente mandatario de los EEUU (2025 – 2029), además de señalar a dicho atentado como una secuela del gobierno republicano. Consideramos que, en lo fundamental, este artículo siegue siendo vigente en su análisis, por tanto, también útil para entender la actual salvaje persecución lanzada por Trump contra la mano de obra inmigrante.

CDMX 16 de junio de 2025

Es necesaria la acción organizada de los trabajadores inmigrantes para frenar a Trump y al racismo

Luis Enrique Barrios.

Agosto 15, 2019

 El atentado terrorista acometido por el supremacista blanco Patrick Wood y que dejó 22 muertos y 24 heridos entre mexicanos y mexicoamericanos el pasado 3 de agosto en el Walmart de El Paso, Texas, no fue un hecho aislado a cargo de un individuo desquiciado, sino producto directo de la política racista promovido por la administración de Donald Trump.

 Odio racial

Bajo el lema de «Hagamos Estados Unidos grande de nuevo», Trump impulsaría su carrera en 2015 y 2016 hacia la presidencia de los EEUU, poniendo especial énfasis en acalorados y calumniosos discursos en contra de los inmigrantes, en especial los de origen mexicano y centroamericano, culpándolos de ser el origen de todos los males habidos y por haber en territorio yanqui: de acuerdo a Trump, los inmigrantes mexicanos y centroamericanos, en su enorme mayoría ilegales, son criminales, narcotraficantes, violadores, etcétera. Dado ello, por consecuencia, para Trump se presentaría como alternativa el construir un gigantesco muro que sellara la frontera sur de su país, además de endurecer aún más las políticas migratorias. Y ya como presidente (enero 2017) esa misma política ha marcado su administración.

 En ese marco resulta imposible no responsabilizar al presidente de los EE.UU. del ataque terrorista perpetrado por Patrick Wood en El Paso, Texas, pues como lo demuestran las estadísticas, existe una asociación directa entre la precampaña, la campaña y lo que va de la presidencia de Trump y el incremento de los grupos de supremacistas blancos en EEUU, pues durante todo ese periodo estos pasaron de 892 en 2015 a 1020 en 2018, de acuerdo a la organización Southern Poverty Law Center; también en 2018 Texas alcanzó su cifra record en crímenes de odio racial en una década.

 El mercado de las armas

Otro factor que no puede ser frivolizado es la extraordinaria facilidad con que cualquier persona puede adquirir armas de fuego, incluidas las de alto calibre, en los EEUU. De acuerdo la suiza Small Arms Survey, los estadounidenses tienen el 48% de los 650 millones de armas en poder de los civiles en el mundo. Por otro lado la Agencia de Tabaco, Alcohol y Armas de Fuego de EEUU (ATF), en datos de 2017, señala que aproximadamente 90 millones de civiles estadounidenses acumulan cerca de 270 millones de pistolas, escopetas y rifles de asalto.

 

El mercado doméstico norteamericano de armas de fuego tan sólo en 2017 arrojó ganancias por 41 mil millones de dólares; se trata de un rentable negocio con el cual en realidad tanto demócratas como republicanos se sienten cómodos, porque más allá de discursos y palabrerías, es necesario recordar que en 2008, año en el que Barak Obama llegó a la presidencia, la venta de armas cortas experimentó un significativo repunte, y tres años después serían abiertos 1176 nuevos establecimientos para la venta de pistolas, rifles y ametralladoras en todo EE.UU. Después, a lo largo del segundo periodo de la administración Obama, las ventas de Ruger, el principal fabricante de armas de fuego orientadas hacia el mercado de civiles norteamericanos, crecerían en un 86%.

 En la actualidad se estima que existen unos 50 mil establecimientos en todos los EE.UU. dedicados a la venta de esa clase de armamento, todo ello al amparo de demócratas y republicanos.

 El costo de esas complacencias ha sido en extremo alto para los trabajadores de los EE.UU. y sus familias, pues tan sólo en el primer semestre de 2019, es decir antes del atentado terrorista de El Paso, Texas, ya se habían registrado más de 250 ataques masivos con armas de fuego, dejando un saldo de al menos mil heridos y 200 muertos. De acuerdo a la estadunidense ONG Archivo de Violencia con Armas de Fuego, en éste país se ha perpetrado la tercera parte de este tipo de ataques en todo el mundo.

 Otra secuela importante de esa apacible política de demócratas y republicanos y que se ha tenido que pagar con la sangre de cientos de miles de personas inocentes, son las más de 213 mil armas de fuego traficadas desde los EE.UU. a territorio mexicano para nutrir el potencial de fuego de los diferentes carteles de la droga y del crimen organizado, ello de acuerdo a un reporte de la Agencia Federal de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos.

 La lucha por la plusvalía

Es del todo cierto que Trump ha empleado el odio racial como una eficiente herramienta para amalgamar en su favor el apoyo de los sectores más atrasados y conservadores de la sociedad norteamericana, mismo entre los cuales su habitual rechazo hacia los inmigrantes se incrementa cada que los niveles de vida y oportunidades se deterioran, tal como ha sido en el caso de los EE.UU. en la última década. Esa estrategia le fue útil en su campaña hacia la presidencia, y ahora pretende repetir la misma fórmula de cara a la reelección en las presidenciales del 2020.

 Pero por encima de esa razón política, existe otro argumento incluso de mayor peso, pero en este caso de tipo económica, que obliga a Trump a promover el odio racial con una magnitud pocas veces vista en alguien que ocupa el salón oval de la Casa Blanca.

 Un factor que resulta necesario enfatizar para comprender la ecuación, es el de que a pesar del profundo odio racial y de todas las políticas para frenar la inmigración ilegal a los EE.UU. la mano de obra inmigrante resulta imprescindible para la economía del imperialismo yaqui.

 El imperialismo yanqui se trasformó en la primera potencia industrial y la principal economía del planta, debido a diferentes factores, entre ello gracias a contar por décadas con una aparente inagotable fuente de mano de obra inmigrante, la cual se han visto obligados a ganarse la vida aceptando salarios por debajo del promedio y trabajando en condiciones ominosas de inexistentes o casi inexistentes derechos laborales. Por ejemplo, a datos actuales esa realidad cristaliza en los 681 dólares mensuales que gana en promedio un trabajador ilegal, contra los 837 USD mínimos que percibe un trabajador no inmigrante.

 Por consecuencia, la inmigración se ha traducido, pues, en una gigantesca fuente de mano de obra barata, a la vez de poderoso motor de la economía yanqui. Esa realidad queda ilustrada por datos como los siguientes: se estima que en la actualidad el 50% de la mano de obra inmigrante en los EE.UU. está constituida por “latinos” (sobre todo mexicanos y centroamericanos) de los cuales al menos 11 millones son indocumentados. Partiendo de esa base material, la organización Latino Donor Collaborative calcula que la riqueza generada anualmente por el trabajo de los aproximadamente 55 millones de latinos que laboran en los EE.UU. podría equivaler fácilmente a la séptima economía del planeta. Estamos hablando de volúmenes de capital de un rango anual de los 2.13 trillones de dólares (¡!)

 

En términos prácticos eso querría decir que sin el llamado “PIB Latino”, los EE.UU. estarían muy por debajo de potencias económicas como Rusia, China, Alemania, Japón, Reino Unido, etcétera.

 Esa realidad que les es bastante útil al imperialismo yanqui en momentos de auge económico, resulta doblemente cierto en periodos de estancamiento o de escaso crecimiento económico. Ésta última ha sido la realidad de los EE.UU. a lo largo de la última década, y por si fuera poco ahora dicha económica presenta síntomas de lo que eventualmente podría derivar en una nueva recesión. Trump es consciente de ello, pero también lo es del hecho del papel positivo ante dicha perspectiva que podría desempeñar la mano de obra ilegal a condición de que se logre obtener de ella la mayor tasa de beneficios posible.

 Y para lograr dicho fin, Trump se apoya en la vieja fórmula, criminalizar a la mano de obra inmigrante acusándola de todo los peor, además de endurecer las políticas migratorias y las medidas policiales para perseguirla. En ese contexto se enmarca, por ejemplo, la redad del pasado 7 de agosto en Mississippi y que dejó como saldo la detención y arresto de 680 trabajadores indocumentados.

 Dicha redada, misma que es considerada la más grande en una década y desarrollada a escaso días de la masacre de El Paso, Texas, y, demuestra las hipócritas palabras de Trump ante los lamentables hechos acaecidos en dicha ciudad, pero a la vez desenmascara el verdadero objetivo de la política migratoria del imperialismo yanqui, pues la mano de obra entre más ilegal, más perseguida y más criminalizada es una mano de obra más barata y que rinde mayores ganancias para la patronal, tan necesitada esta última de una mayor tasa de beneficios dada la desaceleración actual de la economía yanqui. 

Ni republicanos, ni demócratas…

Frente al encarnizado racismo demostrado por Trump, se podría pensar que por consecuencia la alternativa para los trabajadores inmigrantes sería los demócratas, mismo que han cuestionado la política de Trump contra los indocumentados, además de acusar a la actual administración de no tomar medidas de peso para controlar el mercado de armas para civiles. 

Sin embargo, a la luz de los resultados y tras contrastar los dichos con los hechos, podemos concluir que los demócratas representan una alternativa falsa para los trabajadores inmigrantes; ya más arriba explicamos el extraordinario repunte que experimentó el mercado de armas para civiles durante los ocho años de gobierno de Obama, pero más aún, en el caso de los indocumentados las cifras de dicho ex presidente son negras: a pocos meses de terminar su mandato, es decir al 30 de julio de 2016, las administración del demócrata Obama ya había deportados a 2,768,357 inmigrantes. Esos números ubican al carismático Barak Obama como el presidente yanqui que más deportaciones realizó en los últimos 30 años.

Demócratas y republicanos, difieren en los medios, aunque comparten objetivos; y si ello es así, es debido a que ambos partidos defienden al capitalismo yanqui y su posición como primer potencia imperialista, cuestión para la que se requiere entre, otras cosas, a una gigantesca mano de obra inmigrante tan barata como pueda ser posible. 

Por una alterativa obrera

El gigantesco aporte de la mano de obra inmigrante a la economía yanqui por sí mismo expresa el enorme poderío político de éste sector de la clase obrera; y una forma de demostrarlo sería por medio de un paro laboral de 24 horas, mismo que cimbraría como pocas veces se ha visto al capitalismo de la máxima potencia económica del planeta, echando por la borda toda medida de persecución, ilegalización y criminalización promovida por Trump contra los trabajadores inmigrantes. 

Por ejemplo, la huelga general debería ser el camino empleado por la Unión de Trabajadores Campesinos (UFW), el sindicato fundado por el fallecido líder César Chávez, para obligar a Trump a dar marcha atrás en sus recientes intentos para reformar el programa H-2A, el cual permite más de 240 mil visas temporales para trabajadores agrícolas. De acuerdo a la UFE, la reforma propuesta por Trump “priva a los trabajadores el derecho de cambiar de trabajo, pone barreras contra reclamos a un trabajo digno y mantiene bajos salarios, empeorando las condiciones para todos los trabajadores”. 

El hecho es que la explotación en estados unidos, si bien tiene las dramáticas características que ya hemos mencionado para el caso de los inmigrantes, no es un fenómeno que se limite a ellos y por el contrario éste se extiendo al conjunto de la clase obrera de los EE.UU. indistintamente de su origen racial.

Es por ello que los trabajadores inmigrantes se deben unificar en un solo frente por encima de su origen nacional, para caminar hombro a hombro con el resto de la clase trabajadora de los EE.UU. y luchar juntos por sus intereses, además de impulsar su propia alternativa política al margen de los partidos tradicionales de la burguesía yanqui, es decir al margen de demócratas y republicanos; alternativa en la que se enarbole un programa que cuestione la propiedad privada sobre la industria, la banca, la tierra, el trasporte, etcétera, y que llame a poner bajo el control democrático de los trabajadores a las principales palancas de la economía. 

Solamente mediante la organización independiente de los trabajadores inmigrantes apoyados por el conjunto de la clase obrera norteamericana, se podrá frenar a los grupos supremacistas blancos junto con los ataques de Trump y la reaccionaria política que persigue, criminaliza y deporta a la los indocumentados con tal de exacerbar la explotación sobre este tipo de mano de obra.

#SendBarron y la Furia Épica

  #SendBarron y la Furia Épica : La guerra: Beneficios para los capitalistas a cambio del sacrificio de la juventud trabajadora.     “…...