México: La Clase Trabajadora ante el desafuero de López Obrador
Escrito por Luis Enrique Barrios
Publicado el 27 Marzo 2005 en Militante
La lucha de clases siempre encuentra canales de todo tipo para
expresarse, este es el caso del actual enfrentamiento entre la burguesía y la
inmensa masa de desposeídos: la primera tratará de impedir a toda costa el que
Jefe de Gobierno del DF, André La lucha de clases siempre encuentra canales de
todo tipo para expresarse, este es el caso del actual enfrentamiento entre la
burguesía y la inmensa masa de desposeídos: la primera tratará de impedir a
toda costa el que Jefe de Gobierno del DF, Andrés Manuel López Obrador (AMLO)
contienda al frente del PRD como candidato presidencial en las elecciones del
2006 y la segunda, para evitar que dicho objetivo se logre.
Lenin en alguna oportunidad explicó que la política es economía
concentrada. Los acontecimientos que vemos ahora en México ratifican
sólidamente esta aseveración. ¿Qué hay de tras en las aspiraciones de cada una
de las clases en pugna? Las últimas y dos décadas y media han significado más
que duros reveses para las condiciones de vida de los trabajadores del campo y
la ciudad: privatizaciones, despidos, caída de los salarios, recortes al gasto
social, ataques a las condiciones laborales, etcétera. Pero en todo esto ha habido
un ganador, la burguesía. Mientras que en el caso de los trabajadores, se
extendió y profundizó la miseria. La burguesía logró una más que significativa
concentración de riquezas metiendo a muchos de estos hombres de negocios a la
revista Forbes. En un momento dado, en el periodo de Salinas, México se
trasformó, después de EE.UU y Japón, en el tercer país productor de
multimillonarios. Hoy en día en nuestro país, por ejemplo, al lado de
aproximadamente 70 millones de pobres convive el hombre más rico de toda
América Latina, Carlos Slim: "El monto de la riqueza de los mexicanos de
Forbes en 2004 representa un crecimiento de 70.68 por ciento respecto de la
cantidad que, en el listado correspondiente a 2000, detentaban los empresarios
de esta nacionalidad y que era de 24 mil 900 millones de dólares. Se trata de
una variación relevante, sobre todo porque ocurrió en un periodo de escasa
actividad económica... Para efectos comparativos, la fortuna personal de Slim
Helú equivale a 264 mil 180 millones de pesos, una cantidad que representa 42.3
por ciento del ingreso corriente total en un año de los 24.65 millones de
hogares existentes en el país, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de
Estadística, Geografía e Informática (INEGI).", (La Jornada 11 de marzo
2005).
Exacerbación de la miseria por un lado y exacerbación de la
concentración de riqueza por otro. Esos han sido los derroteros de la historia
nacional en los últimos años.
No obstante, en lo que va de la presente década el rumbo no ha cambiado
ni un ápice, por el contrario las cosas han empeorado. Bajo el gobierno de Fox
la política implementada en su momento por los gobiernos del PRI se mantuvo
como una copia al carbón, pero además de ello otro factor que ha significado un
mayor estrujamiento de la clase trabajadora y el incremento de la miseria
generalizada, es el estancamiento económico que padece el país desde el año
2000. A pesar del ligero repunte logrado por la economía en 2004, ello no
significó ningún efecto favorable a la clase obrera, aunque sea moderado, para
suavizar en algo las duras secuelas de la crisis económica sobre las masas
empobrecidas.
Para la burguesía no hay otro remedio para atenuar la crisis económica
más, que atacar severamente las condiciones de vida de las masas. Por ello les
urge privatizar el sector energético y por eso les urge elevar la productividad
y lograr mercancías más competitivas en el mercado exterior por medio del
despido, abatiendo los salarios y extendiendo e intensificando la jornada de
trabajo, aplastando los pocos derechos laborales que aun están protegidos por
la Ley Federal del Trabajo (LFT).
Por su parte la clase trabajadora fastidiada de años de ataques ya ha
dado muestras más que serias de que ya no está dispuesta a permitir que la
burguesía continúe por el mismo camino. Está disposición a luchar es la que,
salvo la contrarreforma al régimen de pensiones de los trabajadores del IMSS,
prácticamente ha paralizado por el momento a Fox en su agenda de los ataques
más ambicionados por la burguesía y el imperialismo, entre ellos la
privatización del sector energético, las contrarreformas laborales y fiscales.
La característica fundamental del actual periodo es la contradicción
entre la imposibilidad de la burguesía para solucionar algo en el terreno
económico sin atacar severamente a la clase trabajadora y la falta de
disposición de los trabajadores para seguir tolerando esa política. Esta
contradicción está afectando todos los terrenos de la vida nacional, tanto en
el plano económico como político.
Una luz al final del túnel
Es en este terreno que se presenta el gobierno del PRD en la Ciudad de
México como una luz al final del túnel a los ojos de millones de trabajadores y
jóvenes del campo y de la ciudad de todo México. Después de años de recortes y
ajustes sociales, el gobierno encabezado por AMLO se pone años por delante en
el terreno de las reformas sociales en comparación de lo que han conocidos
varias generaciones enteras, ya sea a nivel de gobiernos estatales o federales.
Si bien es necesario señalar que las reformas impulsadas por AMLO son
moderadas, al mismo tiempo tenemos que admitir que considerando lo que han
tenido que padecer las masas durante las últimas décadas, ésta política se
traduce para millones como un vaso de agua fresca en medio del desierto.
Para millones, la política del gobierno perredista de AMLO se traduce
en sus deseos de que esas reformas se puedan aplicar a nivel nacional, por ello
las expectativas e ilusiones en él son muchas. Para hablar de cuestiones
concretas es necesario destacar que la educación, tanto a nivel superior como
medio superior no había experimentado ningún tipo de desarrollo en la Ciudad de
México desde la primera mitad de los años 70, y ahora bajo el gobierno del AMLO
en apenas cuatro años se ha creado la Universidad del Distrito Federal y
también se han instalado 16 nuevas escuelas preparatorias, una por delegación.
Sobre la vivienda, después de décadas, cuando esto se podía lograr por
medio del Instituto Nacional para el Fomento a la Vivienda de los Trabajadores
(INFONAVIT), ahora miles de familias capitalinas pueden aspirar a obtener una
vivienda modesta pero digna debido a los programas de créditos blandos del
gobierno del DF. El objetivo es que cuando menos unas 250 mil familias se
puedan hacer de vivienda por este medio al concluir la administración de AMLO.
Por su parte la red sanitaria pública del DF, la cual estaba
prácticamente aniquilada, ha sido fortalecida. Si bien los logros en este
terreno siguen siendo modestos, hay que recalcar que recientemente se han
abierto varias pequeñas clínicas y hospitales en las colonias de las regiones
más pobres de la Ciudad de México.
Todo esto sin olvidar los subsidios que se otorgan a ancianos, madres
solteras y otros sectores muy vulnerables de la población. Hay que destacar que
está última política, aunque limitada, es inédita en la historia del país.
Estas acciones son las que llenan de aspiraciones a millones de pobres
de todo el país y son las mismas que ponen nerviosos a la burguesía y el
imperialismo. Para estos últimos es importante cerrarle a toda costa el paso a
AMLO, ya que encierra serios riesgos para sus intereses, pues son concientes de
que un triunfo del perredista en las elecciones presidenciales, significaría la
instalación de un gobierno sometido a descomunales presiones desde abajo que en
un momento dado se podría ver forzado a aplicar políticas que ni el mismo AMLO se
habría imaginado. Ello encierra el riesgo potencial de que una futura
administración perredista, con AMLO al frente, se vea obligada a confrontar
serios intereses de la burguesía y el imperialismo.
Proceso continental, el péndulo a la izquierda
Para el imperialismo yanqui la preocupación ante esta perspectiva es
doble. A pesar de las medidas tomadas, entre ellas el abaratamiento del dólar
respecto a las principales monedas de sus competidores, particularmente el
euro, no ha logrado nada en su intención por revertir el enorme déficit
comercial que padece su economía. Por el contrario, como fue el año pasado,
este déficit sigue creciendo. EE.UU tiene enormes expectativas en México y el
resto de América Latina por apoyarse en sus mercados para darle salida a su
sobre producción y revertir en algo su déficit comercial. Conforme más se
prolongue la tarea de revertir el déficit comercial, más se prolongarán las
expectativas de lograr una recuperación sólida de la economía yanqui.
Por ello para los yanquis es de vital importancia todos aquellos
acuerdos comerciales existentes con las naciones de la región y los que pueda
lograr, especialmente el ALCA. Sin embargo el imperialismo ve con temor cómo
esa expectativa enfrenta cada vez mayores problemas, esto particularmente por
el giro del péndulo hacia la izquierda entre las masas oprimidas
latinoamericanas que en muchos casos han frenado ataques importantes de sus
respectivos gobiernos, y a otros de plano los han hecho dimitir. El caso más
reciente de este proceso -aunque aún inacabado-, es el reciente intento de
renuncia del presidente Mesa tras las intensas jornadas de lucha de los
trabajadores bolivianos exigiendo que se firme la ley de hidrocarburos. Pero
además de los abiertos procesos revolucionarios, este proceso también ha dado
como resultado la irrupción de en el poder de gobiernos de izquierda. En este
caso la reciente instalación del gobierno de Tabaré Vázquez en el Uruguay
ratifica esta tendencia.
Un reciente informe de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) destaca
que el gigante del norte "debería prestar más atención a una región a la
que dirige el 20% de sus exportaciones (150 mil millones de dólares al año) y
cuyo potencial de crecimiento es enorme." (Periodista Digital.com 070305).
De acuerdo a este mismo medio informativo, en el diagnóstico de la CIA
se "hace hincapié en la necesidad de lograr un mayor crecimiento económico
y de fortalecer la democracia. Para ello, el texto sugiere que México y Brasil
jueguen un papel primordial. EE UU quiere frenar el avance del populismo, sobre
todo porque tiende a radicalizar el sentimiento antiamericano." Y continúa
la CIA, en su informe: sostiene que "en América Latina, el fracaso de las
élites para adaptarse a las exigencias de la democracia y el libre mercado muy
probablemente impulse la expansión del populismo y lleve a algunos movimientos,
como los indígenas, (...) a considerar métodos más drásticos para obtener lo
que ellos consideran un mejor reparto o porción del poder político y la riqueza
(...)."
Ya en un informe anterior, a mediados de febrero, el director de la
CIA, Porter Goss, reporta a Cuba, junto con, Venezuela, Colombia y México
(estos últimos tendrán elecciones en 2006) y Haití (elecciones 2005) como
naciones "potencialmente inestables".
Para el imperialismo yanqui es de vital importancia frenar el giro
hacia la izquierda en América Latina por razones económicas y políticas, pero
en el caso de México esta segunda razón adquiere especial importancia. A pesar
de que no está dicha la ultima palabra al respecto, el imperialismo sabe del
enorme riesgo de que tras un potencial triunfo electoral del PRD se presente en
nuestro país un proceso similar al de Venezuela. Esto implicaría un choque con
sus intereses económicos, pero las preocupaciones no se quedan en ese terreno,
a la par el imperialismo tiene temor sobre la manera en que un proceso similar
al venezolano al sur de su frontera podría tener algún efecto político sobre
las capas más oprimidas de los EE.UU, entre las cuales, por cierto, millones son
mexicanos o de ese origen. Un ejemplo de esto es como hoy en la lucha contra el
desafuero se están formando comités de apoyo a AMLO de emigrantes mexicanos en
EEUU. De acuerdo a la OCDE, México y los EE.UU son de entre las naciones que
integran este organismo, las dos naciones con los más altos índices de miseria
infantil
El complot
Es por estas y no por otras razones por las cuales el imperialismo ha
lanzado recientemente una ofensiva para presionar a Fox y ponga "orden en
casa". Para el imperialismo "mas vale prevenir que lamentar" y
en ese contexto se ubican las declaraciones del Departamento de Estado acusando
a México ante los ciudadanos norteamericanos como un país inseguro; en ese
mismo tenor es el endurecimiento de las últimas fechas en la política anti
inmigrantes por parte del imperialismo. En síntesis, una de las razones de
fondo de la reciente visita a México de Condolezza Rice fue presionar a Fox
para apuntalar la campaña anti AMLO.
Para tratar de medrar las posibilidades de AMLO y el PRD hacia la
presidencia, la burguesía ha intentado de todo. Desde los "video
escándalos" (videos en los que gente cercana a AMLO es evidenciada en
actos de corrupción), hasta la movilización masiva organizada por la
ultraderecha contra la "inseguridad" en el DF de junio del 2004,
pasando por un enfrentamiento jurídico sobre el terreno del Encino, el
recortarle al presupuesto capitalino, así como los linchamientos y la muerte de
dos agentes de la Policía Federal Preventiva (PFP) en Tláhuac.
No obstante la magnitud de los ataques, y la participación con toda la
carne al asador de parte de los principales medios informativos, la simpatías
hacia AMLO no sólo no ha disminuido, sino que además se han incrementado.
Explicar este resultado pasa por la clara comprensión de las masas de dos
cuestiones que son parte del día a día: por un lado la economía no da ni el
menor viso como para poder engendrar algún tipo de ilusión en el régimen aunque
sea moderada, y, por otro, dado el nivel de expectativas sobre el PRD y AMLO, millones
de trabajadores del campo y la ciudad interpretan los ataques contra este
partido y su potencial candidato a la presidencia como ataque contra ellos
mismos.
Ante el hecho del incremento de la popularidad de AMLO, la burguesía
optó, y en ese esfuerzo se encuentra ahora, por evitar que AMLO se postule
retirándole sus derechos políticos sometiéndolo a un proceso legal por
supuestamente desacatar una orden de un juez para suspender las obras para la
construcción de un camino hacia un hospital. Dicha orden se basó en que
supuestamente el terreno empleado para dicho fin pasa por un predio privado (el
Encino). Así, para poder procesar a AMLO primero es necesario que en la Cámara
de Diputados se le retire su fuero político, (garantía que poseen los gobernantes
y parlamentarios para que mientras estén al frente de su cargo no puedan ser
procesados legalmente. Mientras están en funciones sólo la Cámara de Diputados
puede cancelar ese derecho para que sean juzgados).
Ya casi son 10 meses desde que inició este proceso y, de acuerdo a como
lo reporta la prensa, al parecer el principal episodio está por llegar.
Durante varios meses la burguesía ha tenido una postura homogénea:
frenar a toda costa a AMLO y desaforarlo y además con ello imprimirle un golpe
al la moral de los trabajadores del campo y la ciudad.
Divisiones entre la burguesía
No obstante, a la postre esta actitud no es tan firme por parte de
algunos sectores de la burguesía. La razón: aunque han sido pocas las veces en
que se les ha llamado, las masas ya han dado muestras más que serias de estar
dispuestas a ir con todo y hasta el último para impedir que AMLO sea
desaforado. Muestra de ello son las dos multitudinarias concentraciones del año
pasado (marzo y agosto), en las que asistieron al zócalo capitalino cuando
menos unas 500 mil personas en cada una. Pero las cosas no se quedan ahí, ya
sea porque han sido convocados o por iniciativa propia los simpatizantes y
militantes de base se han dado a la tarea de conformar comités de apoyo a AMLO,
o comités de base del PRD; esos comités se están extendiendo por todo el país y
ya se pueden contar por miles en comunidades, ejidos, colonias y universidades.
Un elemento reciente en esta oleada de lucha es la conformación del
Frente de Trabajadores contra el Desafuero de AMLO, integrado por más de 60
sindicatos, cooperativas y otro tipo de agrupaciones. Este factor por sí mismo
ya marca un cambio importante en la situación.
Mirando el panorama general, no sólo encontramos el problema del
desafuero sino además toda la tensión generada por la política de años por
parte de la burguesía y sus estragos atizados por el estancamiento económico.
Tenemos frente a nosotros una situación de polarización social como no se había
visto en años en México.
En este contexto, marcado por una cada vez mayor participación de las
masas acompañadas de su vocación para impedir que AMLO sea sacado de la jugada,
la burguesía ha empezado a titubear. Algunos segmentos ya no están tan seguros
de continuar adelante con el desafuero, muestra de ello es la Asociación de
Banqueros de México (ABM) los cuales en su reciente convención de principios de
marzo en Acapulco declararon que ellos, aludiendo a AMLO, no tendrían algún
inconveniente si en el 2006 se instala un gobierno de izquierda.
Para las masas la defensa de AMLO es una cuestión de primer orden.
Después de años de ataques tras ataques, se les presentan las elecciones, y lo
que vendría después de ellas, como una oportunidad para cobrarse muchas cuentas
pendientes. Los trabajadores ven en las elecciones una especie de revancha y
tienen en AMLO su carta fuerte. Por tanto, no estarán dispuestos a permitir que
esa oportunidad se les vaya de entre las manos como agua sin antes dar una
lucha feroz, una lucha que se puede salir de control y trasformarse en el punto
de inflexión para que la frágil paz social de este país salte en mil pedazos
por los cielos. Este es el temor que está haciendo que un sector de la
burguesía vea como un enorme peligro el desafuero.
Por otro lado, el ala dura, por ejemplo la patronal Coparmex, se
mantienen firmes en la idea de no ceder ni en un milímetro en la intuición de
desaforar a AMLO. Para este sector el peligro radica en que en caso de que el
PRD se instale en el gobierno se desarrolle un proceso en el cual las masas se
sientan más confiadas y por medio de la presión obliguen a ir a AMLO más lejos
de lo tolerable.
Lo lamentable para ambos sectores de la burguesía es que bajo las
condiciones actuales ambas posibilidades encierran un más que marcado
potencial. En otras palabras, tanto tiene razón aquellas capas de la burguesía
que dicen que si se desafuera a AMLO habrá estallidos insurreccionales, como
aquellos que dicen que si gana las elecciones se podrían presentar procesos de
convulsividad social que podrían salir fuera de control. De hecho, el no
desaforar a AMLO significaría por sí mismo una victoria parcial de los
trabajadores del campo y la ciudad.
Esta falta de definición sobre el rumbo a seguir por parte de la
burguesía ha profundizado las contradicciones en el seno del propio gobierno de
Fox y de sus partidos tradicionales.
La renuncia del secretario particular de Fox, Alfonso Durazo, dejó en
claro las controversias y las fracturas que hay en el seno del equipo del
presidente a partir del asunto del desafuero. De hecho lo que se conoció como
el "Gabinetazo", (el círculo más cercano al presidente) prácticamente
se ha desmembrado.
El PRI viene arrastrando una crisis ya de algunos años que conforme
pasa el tiempo se hace más severa. Tras el triunfo de Fox la grietas se
abrieron más, producto de las diferencias entre el ala que esta empeñada a toda
costa en apoyar la política de Fox, (Madrazo, Elba Esther Gordillo...) y
aquellos que ven en esa política el suicidio de su partido. Esta controversia
también se ha venido expresando por medio de la lucha por la candidatura del
PRI para el 2006, dándose como resultado la exacerbación de las pugnas
internas, teniéndose en este caso uno de sus más recientes y más importantes
episodios en la 19 Asamblea Nacional de este partido, en la que una maniobra de
los Madracistas derivó en una modificación de los documentos de principios, por
medio de la cual se abre una pequeña fisura con la cual se pone al PRI en
posibilidades de caminar en torno a la privatización de PEMEX. Con esta acción,
Madrazo pretende atraer el apoyo de la burguesía y el imperialismo con miras al
2006.
La reacción de los priístas opuestos a esta medida no se dejó esperar e
inmediatamente denunciaron esta acción y dejaron de manifiesto su oposición a
que el PRI apoye la privatización. Los cierto es que al final, Fox no logró
nada de la 19 asamblea del PRI, pero lo que sí se obtuvo a cambio fue hacer más
grande la grieta que separa a los priístas.
Esta situación deja muy mal parado al PRI de cara al desafuero de AMLO.
Entre ellos también hay enormes temores por lo que dicha medida puede implicar
para su partido y en general para la estabilidad social. A pesar de que el
coordinador de la fracción priísta en la Cámara de Diputados, Emilio Chuayffet,
está moviendo todos los hilos a su alcance para lograr el voto a favor del
desafuero de parte de su bancada, no hay nada seguro. Algunos diputados ya se
han manifestado públicamente en contra del desafuero, incluido Beltrones quien
es presidente de la cámara de diputados, y otra capa de priístas influyentes
han hecho lo mismo. Tal es el caso del senador Manuel Bartlett quien califica
al desafuero como una aventura y bastante riesgoso. Otros es el caso del
gobernador del Estado de Hidalgo Miguel A. Núñez Soto quien refiriéndose a sus
aspiraciones presidenciales y en alusión a AMLO destacó que no esta a favor del
desafuero porque prefiere derrotar al perredista en las lecciones. Estos
ejemplos ya hablan por sí mismo de las diferencias que hay en el PRI sobre el
desafuero y la manera en que los temores de un sector de la burguesía están
influyendo entre sus huestes.
En el PAN tampoco hay una seguridad total de parte de todos de ir hasta
las últimas consecuencias en el asunto del desafuero. Recientemente las dudas,
las diferencias y los desencuentros se dejaron expresar por medio de la
renuncia como diputada panista de Tatiana Clouthier Carrillo, hija del
emblemático dirigente panistas, el fallecido Manuel J. Clouthier. Dicha
renuncia la precipitó la selección como dirigente nacional del PAN de Manuel
Espino, quien para la exdiputada panista representa a la ultraderecha del
partido y por consecuencia al ala que esta dispuesta a cerrarle a toda costa el
paso a AMLO.
Esta lucha se ganará en las calles
Como podemos ver las cosas no se presentan tan fáciles para el bloque
pro desafuero; no obstante ello es necesario tener presente que lo que sucede
en la Cámara de Diputados, solamente es un reflejo de lo que está sucediendo en
las calles con los trabajadores movilizándose. Los titubeos entre la burguesía
y sus políticos ya reflejan los temores de una resistencia que apenas empieza y
que tan sólo se ha expresado masivamente en dos movilizaciones. Existen
condiciones más que favorables para que el PRD convoque a movilizaciones como
las de marzo y agosto del año pasado en el momento que lo desee.
De hecho ya ha convocado a una manifestación nacional para el 30 de
marzo, aunque al respecto existen dos mínimas posibilidades: 1.- Que las
divisiones al interior del PRI-Pan les obliguen a posponer la fecha del
desafuero para septiembre o, 2.- Que la burguesía se desista definitivamente
del desafuero. Si sucede esto último, sería como resultado del pavor que la
burguesía le tiene a las masas, y en ese sentido, sería una victoria que daría
a los trabajadores confianza en sus propias fuerzas.
A pesar de los dos casos, es necesario que de cualquier forma se lleve
adelante la manifestación nacional del día 30 de marzo. Si la dirección del PRD
intenta desconvocarla, sería un error. Los trabajadores debemos dar una
demostración de fuerza. La disposición de las masas a responder a estos llamados
ha quedado más que manifiesta. La movilización es un recurso que tiene que ser
empleado de forma más regular y decidida por AMLO y el PRD. Lo que queremos
decir es que el resultado final del desafuero, antes que definirse en la Cámara
se definirá en las calles. Lo que suceda en las calles será lo que en última
instancia defina si AMLO es desaforado o no.
Los trabajadores del GDF ante el programa reformista de la dirección
del PRD
Los trabajadores del GDF están viviendo en carne propia las limitaciones
del programa reformista de la dirección del PRD, por eso existen quienes no
están a favor de la lucha contra el desafuero de AMLO, pues las condiciones de
precariedad y de ilegalidad a las que están sometidos miles de trabajadores,
les lleva a la conclusión práctica de que no existe política que pueda
beneficiar a la vez a trabajadores y empresarios.
Los trabajadores del GDF están varios pasos adelante del proceso de
conciencia del conjunto de las masas, de los millones de desposeídos, que no
han comprobado en carne propia un gobierno PRD a nivel nacional y mantienen la
esperanza de que sería algo diferente a la política del PRI y el PAN. Es
precisamente ese proceso que están viviendo los trabajadores del GDF, el mismo
proceso que tienen que vivir los millones que aún tienen esperanzas en la
dirección reformista del PRD, precisamente para quitarse el velo de la utópica
ilusión en una salida real a sus problemas en el marco del capitalismo.
Una política correcta es oponerse al desafuero, pues el ataque al PRD
proviene de la gran burguesía y el imperialismo, pero a la vez, dar un apoyo
crítico al PRD estableciendo claramente la necesidad de transformarlo en un
instrumento de lucha, es decir, rescatarlo para la lucha por la transformación
social. La disyuntiva no es capitalismo salvaje ó, capitalismo "con rostro
humano", no hay una "tercera vía" y la muestra evidente,
ostensible, está precisamente en la política que aplica AMLO a los trabajadores
del GDF. La disyuntiva histórica está en la lucha por el socialismo. Otro mundo
es posible luchando por el socialismo.
El PRD de los trabajadores NO es la burocracia que lo usufructúa en
beneficio individual, burocracia en la que, por cierto, se apoya AMLO. El PRD
de los trabajadores es el que tuvo su origen sobre la sangre de 600 muertos, el
sudor y lágrimas de miles de compañeros honestos y sacrificados. Pero, estar de
acuerdo con el desafuero, se quiera o no, es estar de acuerdo con la gran
burguesía y el imperialismo, y es estar en contra de la posición de millones de
trabajadores a lo largo y ancho del país que aún tienen ilusiones en la
dirección del PRD.
No han sido pocos los ejemplos en la historia, en que los trabajadores
que sacan conclusiones correctas, pero por adelantado del conjunto general de
la clase, y a falta de una sensibilidad y tacto para explicar la situación en
la que se encuentran y la falta de los métodos adecuados para explicar
pacientemente, quedan aislados y estas pasan a ser organizaciones sectarias,
que acaban abandonando todo papel de vanguardia de clase.
Los trabajadores del GDF no deben caer en esa trampa que sólo divide y
les implica aislarse del movimiento, deben aprovechar la situación del
desafuero para incrementar la presión en la lucha por sus demandas. Sin un
cambio radical en la política laboral de AMLO hacia los trabajadores del GDF,
se corre el enorme riesgo de provocar confusiones y divisionismos que podrían
ser capitalizados en beneficio de los partidos de la burguesía. Es necesario
cerrar filas ante el PAN y el PRI y para ello es vital importancia un giro de
180 grados en la política de laboral del GDF. O se está con los trabajadores ó
se está contra los trabajadores.
Los trabajadores debemos unirnos a la lucha contra el desafuero de AMLO
pero integrando además a esta batalla una política de independencia de clase,
acompañada por nuestros métodos tradicionales de acción.
A este último respecto debemos insistir en la necesidad de formar un
Frente Único entre los sindicatos, las bases del PRD, las organizaciones
campesinas pobres y estudiantiles. La movilización conjunta y masiva debemos
reforzarla con acciones decididas que pongan de cabeza a Fox y a la burguesía.
Por eso debemos pronunciarnos por una huelga general de 24 horas. Una acción de
este calibre inmediatamente dejará en claro quién es quién y definitivamente
inclinará la balanza a favor de las aspiraciones de las masas.
Pero el Frente Único también tiene que ver con el programa que
defendemos, es importante que en esta lucha, a las demandas contra el desafuero
se agreguen consignas muy concretas sobre las necesidades de los trabajadores
del campo y la ciudad. Por ello necesitamos una plataforma reivindicativa que
demande empleo estable, salarios dignos, mas educación pública en todos los
niveles, más hospitales y clínicas, apoyos para el campo, etcétera.
En esa medida, una primera acción congruente departe de AMLO debe ser
la de modificar en el acto y de forma radical su política laboral hacia los
trabajadores del Gobierno del DF (GDF), en el cual laboran miles sin
estabilidad laboral y sin ningún tipo de prestación social. Si AMLO lucha en
contra de que la burguesía le quite sus derechos, él no puede negar sus
derechos a los trabajadores. Esos trabajadores tienen que ser basificados y se
les tienen que reconocer los derechos laborales que les corresponden, entre
ellos el de la sindicalización.
La política laboral del GDF es contradictoria con las expectativas del
movimiento y tiene que ser modificada totalmente a favor de los trabajadores.
AMLO debe romper con los empresarios y con la burocracia del PRD.
Cien mil trabajadores del GDF están afiliados al Sindicato Único de
Trabajadores del GDF (SUTGDF), en cuya dirección prevalecen elementos
burocráticos de control corporativo. Hay además más cien mil trabajadores que
el GDF de manera ilegal dice que son por contratos de servicio, de honorarios,
código CF, temporales, becarios, asimilados a salarios, a lista de raya, etc. y
a los cuales niega un salario digno y las prestaciones constitucionales de
seguridad social en el ISSSTE.
El surgimiento de (UNION SINDICAL) UNION SI, no es un hecho aislado y
casual. En primera instancia buscaron sindicalizarse en el SUTGDF, pero la
burocracia no lo permitió. Así, nace en el seno de la lucha por la
sindicalización de los trabajadores de la Secretaría de Transporte y Vialidad
del GDF, con registro sindical definitivo (RS 01/03), pero ahora tiene la
posibilidad de afiliar a trabajadores de todo el GDF. Así, el sindicato ha sido
reconocido en los tribunales y sin embargo no ha sido reconocido por el patrón
GDF.
La precariedad en la que laboran más de cien mil trabajadores en el GDF
y su imposibilidad de sindicalizarse en el STUGDF por su carácter de no ser
considerados trabajadores de base (aunque en práctica desarrollen actividades
correspondientes), está siendo la explicación material para un proceso de
unidad en la lucha por la defensa de los derechos laborales. Es así como está
conformándose un Frente de trabajadores del GDF, en donde además de UNIÖN SI
participan el Sindicato de la ex Ruta 100 (Comisión Liquidadora), el Sindicato
de la Policía Bancaria Industrial con registro que pretende cancelar el GDF,
compañeros de la combativa Coordinadora de Trabajadores del Gobierno del DF, en
donde encontramos a los viejos sindicalistas democráticos que participan en el
Sindicato Único de Trabajadores del GDF, también están asistiendo trabajadores
democráticos del gobierno central del DF, de las delegaciones políticas de
Tlalpan, Cuauhtémoc, Iztapalapa, sindicalizados y jubilados del Metro, de la
DGRT, Locatel, Instituto de la Vivienda, Instituto de la Mujer, Subsecretaría
del Trabajo, Consejería Jurídica, Aguas, Finanzas, Transporte y Vialidad,
prepas del DF, Educadoras para la Salud (EDUFASAS), Setram y muchos otros que
se están incorporando después de ver el proceso unitario.
Dando un apoyo crítico a AMLO utilizando la ofensiva de la burguesía
para conseguir y rescatar conquistas laborales, a la vez de que se lucha por
democratizar al PRD y al SUTGDF, se estará marcando el camino correcto para
millones en todo el país. Los trabajadores del GDF, y particularmente el nuevo
frente entorno a UNION SI, de seguir una política correcta, están ante la
oportunidad histórica de marcar el camino a seguir para los millones que aún no
entienden la necesidad de trascender el marco del capitalismo.
Transformar al PRD, rescatarlo para los trabajadores
Otra razón de peso y por la cual los trabajadores debemos intervenir en
esta lucha con nuestro propio programa tiene que ver con las intenciones de la
burguesía para usar a un potencial gobierno del PRD para aplicar una política
antiobrera y en contra de los campesinos pobres. El claro ejemplo de esta
situación la podemos ver con los trabajadores del GDF. La llegada al poder de
AMLO generaría muchas ilusiones y expectativas entre las distintas capas de
desposeídos. La burguesía por su parte trataría de ocupar esa confianza para
presionar al gobierno del PRD y forzarlo a marchar sobre las privatizaciones
pendientes, sobre la LFT, el IVA en alimentos y medicamentos, etcétera.
Este es un peligro latente y debemos estar atentos a ello, por eso al
mismo tiempo que debemos hacer que nuestro programa como trabajadores sea el
defendido en la lucha contra el desafuero de AMLO y en la carrera presidencial,
también debemos tomar medidas concretas para trasformar al PRD de pies a
cabeza. Desde hace ya algunos años el partido está controlado por la derecha,
este control se ratifica con la designación de Leonel Cota al frente de la
dirección nacional. Los Camacho Solís, los Jesús Ortega, los Amalia García,
etcétera son los personajes que definen el rumbo y la política que aplica el
PRD. Se trata de dirigentes totalmente desvinculados de los intereses de los
trabajadores y campesinos. Ellos son los principales promotores de la entrada
de expriístas y expanistas arrepentidos al PRD.
A todos ellos hay que cerrarles el paso pues dada su trayectoria
representan a los potenciales cómplices de la burguesía al interior del PRD.
Debemos fomentar el desarrollo de más comités de base del PRD a los ya
existentes e impedir que la burocracia del partido los utilice de forma
coyuntural para después destruirlos, como ya sucedió tras las elecciones de
1997, pasadas las elecciones presidenciales.
Tenemos que hacer que los comités que se formen al calor de la
contienda electoral y en la lucha contra el desafuero se mantengan de forma
estable y que éstos lancen una lucha decidida por democratizar al partido, para
transformarlo en una verdadera herramienta de combate y para que se guíe con
una genuina política revolucionaria apoyándose en un programa de clase.
La trasformación del PRD en un partido que verdaderamente esté al
servicio de los trabajadores es de vital importancia para impedir que sus
dirigentes sean empleados por la burguesía y el imperialismo como un
instrumento más de presión contra un potencial gobierno de izquierda en este
país. ¡Fuera del PRD todo aquel que no esté dispuesto a luchar por la clase
trabajadora y el campesinado pobre!
Los halcones de Bush, jinetes del caballo
El imperialismo será otro factor, a estas alturas no hay ninguna duda
de que Bush y los "halcones" están empeñados para impedir que la
izquierda triunfe en México con AMLO al frente. Como explicamos más arriba, aun
no está dicha la última palabra sobre el desafuero. No obstante en caso del que
el PRD llegara a la presidencia y de que la presión de las masas lo obligara a
aplicar una política más próxima a los intereses de éstas últimas, el
imperialismo en alianza con la burguesía nacional montaría toda clase de
provocaciones y sabotajes políticos y económicos contra México, buscando
desestabilizar al gobierno y empujarlo hacia un callejón sin salida.
Cualquier intento por llegar a algún tipo de arreglo con el
imperialismo por parte de un gobierno que tiene en el punto número uno del
orden del día los intereses de los desposeídos, es una mera ilusión. El
imperialismo yanqui tiene toda clase de intereses sobre los recursos y la
riqueza mexicana; tampoco hay que olvidar que es el principal inversor de
capitales en nuestro país. En las condiciones actuales, cualquier política que
moderadamente apunte a favor de las necesidades de los trabajadores, chocará directamente
con los intereses de las trasnacionales yanquis. Y como está más que
demostrado, los yanquis no renunciarán a los importantes beneficios que
obtienen de su intervención en México y desarrollarán todo tipo de acción que
les resulte necesaria para protegerlos. El único acuerdo al que se puede llegar
entre México y el imperialismo yanqui es el que puede establecerse entre el
caballo y su jinete. Está claro que en un acuerdo de esa naturaleza pasa por
sacrificar los intereses de los trabajadores del campo y la ciudad.
El caso de Chile y el gobierno de Salvador Allende, el cual fue
derrocado por medio de un sangriento golpe de Estado organizado desde
Washington, debe ser una lección que tiene que ser retomada por los
trabajadores. Por ello debemos exigirle a AMLO que un potencial gobierno del
PRD no debe fincar ninguna clase de expectativa con relación a poder establecer
una relación "cordial" con el imperialismo.
Internacionalismo proletario
En todo caso un gobierno de esa naturaleza, para fortalecerse frente a
los sabotajes y campañas orquestadas por el imperialismo, debe basarse antes
que cualquier cosa en el internacionalismo proletario. Los ataques del
imperialismo sólo podrán ser repelidos con la disposición de los trabajadores
mexicanos para defender lo que consideran suyo, apoyados en la acción solidaria
de los trabajadores de otras latitudes. Un potencial gobierno del PRD tendría
que desarrollar como una parte de sus primeras acciones, llamados a la
solidaridad con los trabajadores mexicanos empezando por los trabajadores del
conjunto de América Latina, pero al mismo tiempo poniendo un especial énfasis
en la poderosa clase trabajadora de los EE.UU, la cual por cierto está
integrada por millones de trabajadores mexicanos o México-americanos.
Pero existe una doble razón para luchar por un gobierno del PRD con un
programa socialista y es la que tiene que ver con la base material de la
sociedad, es decir con la economía. El PRD en la actualidad defiende un
programa reformista, o sea un programa que parte de la idea de que es posible
solucionar los problemas de los trabajadores sin romper con el capitalismo.
La idea de lograr concesiones para los trabajadores sin romper con el
capitalismo está muy ligada con los periodos de auge económico motivados por un
espectacular desarrollo de las fuerzas productivas. Es decir, hablamos de
etapas en la historia del capitalismo en la cuales los trabajadores lograban
éxitos en muchos caso simplemente amagando con ir a huelga. En ese contexto
muchos dirigentes de los sindicatos y los partidos obreros sacaron la
conclusión de que era posible solucionar los problemas de la clase trabajadora
sin aniquilar la propiedad privada sobre los principales medios de vida.
Particularmente este fenómeno se desarrolló de forma más que manifiesta en
Europa Occidental, los EE.UU. y en algunas otras naciones como Japón, Canadá y
Australia durante el periodo de la posguerra que abarcó desde 1948 hasta los
primeros años de la década de los años 70.
Durante esa etapa los trabajadores de esas naciones experimentaron una
situación en la que el desempleo fue llevado a niveles excepcionalmente bajos y
en la que su nivel de vida alcanzó los logros jamás antes vistos en la historia
del capitalismo.
<>No obstante lo anterior, es necesario mencionar que los logros
de esa época no alcanzaron a millones de seres humanos en Asia, América Latina
y África. En estas regiones en el mejor de los casos una escasa minoría alcanzó
algunas migajas y la inmensa mayoría no sólo no logró superar su situación de
miseria, sino que se profundizó.
Crisis económica, ataque tras ataque
En este periodo naciones como la nuestra, si bien experimentaron cierto
desarrollo industrial que alcanzó a ciertas capas de la población durante un
periodo, la realidad es que hoy la economía de nuestras naciones continúa
siendo desangrada por la deuda y por la importación de materias primas y uso de
mano de obra barata de parte de los países desarrollados.
Pero la lógica del capitalismo le empuja cíclicamente a auges y recesiones,
y lo logrado durante el periodo de la segunda posguerra llegó a su fin hace ya
tiempo. Las voluminosas inversiones sobre la producción motivadas por los altos
beneficios saturaron el mercado, provocándose una gradual caída de los
beneficios y, por consecuencia, el repliegue de las inversiones. El clímax de
este proceso, que no explica el desenlace pero que sí lo precipitó, fue el
embargo petrolero de 1973 de parte de las naciones árabes contra los EE.UU.
Este acontecimiento hizo que los precios del petróleo se fueran a las nubes
provocando el accidente del cual hizo uso la necesidad: Los elevados costes de
producción y la saturación del mercado se tornaron intolerables haciendo que la
economía de todo el planeta saltara en mil pedazos.
Para los trabajadores de las naciones atrasadas el efecto de la crisis
fue devastador, pero para los de las naciones desarrolladas tal acontecimiento
significó el inicio de una nueva etapa en la que la burguesía se lanzó con todo
para aniquilar las conquistas logradas en el pasado. En adelante, la historia
para los trabajadores de los países desarrollados, al igual que en el caso de
las naciones atrasadas, ha sido la de las privatizaciones, el recorte del gasto
social, el desempleo y la suspensión de derechos laborales.
Hoy en día la miseria ya no es un fenómeno que solamente se extiende a
regiones como la nuestra, América Latina, sino que además se expresa en Europa
y en la principal potencia capitalista. Por ejemplo Alemania, el motor
económico de la Unión Europea, con cinco millones de trabajadores en la calle,
padece de los índices de desempleo más altos desde la II Guerra Mundial.
Si esta es la realidad actual de las naciones desarrolladas, en las
atrasadas las cosas aun son peor. Tal es el caso de México en donde la extrema
miseria abarca a cuando menos a la mitad de la población.
Esto a pesar de que durante la década de los años 90 la economía a
escala internacional experimentó un periodo de auge, un auge marginal de
crecimiento promedio del 3%, que no alcanzó el nivel de los últimos diez años
del boom de la postguerra. Muestra de ello es que durante los últimos 10 años
del boom de la posguerra potencias como Japón (146%), Alemania Occidental
(48%), EE.UU (48%). Francia (69%), Canadá (69%). Italia (58%), experimentaron
mas que importantes resultados en su crecimiento económico; en los años 90 este
desarrollo fue mas que moderado Esta contradicción entre auge económico y
desarrollo de la miseria en todo el planeta, es producto del grado de
decrepitud que ha alcanzado el sistema capitalista, el cual ya es incapaz de
desarrollar las fuerzas productivas al mismo nivel que en el pasado.
Bajo estas circunstancias la burguesía de todo el mundo no ha tenido
más remedio que atacar como nunca a la clase trabajadora. Es más, precisamente
una de las condiciones más importantes, al lado de la ampliación del mercado
mundial junto con la introducción de altas tecnologías, para lograr el boom
económico de los años 90 fue la de estrujar como nuca a la clase trabajadora.
En el caso concreto de México, el éxito de sus exportaciones, que
durante los años 90 fueron el principal motor de la economía y que permitieron
un crecimiento económico de un promedio anual de por encima del 4% durante los
últimos 5 años de esa década, ese relativo éxito se basó principalmente en
elevar la productividad por medio de los despidos, el abaratamiento de los
costes de producción por medio del estancamiento de los salarios, la
precarización masiva del empleo y, entre otras medidas, la aniquilación de
aproximadamente el 75% de los contratos colectivos de trabajo.
<>Como está claro, bajo las condiciones actuales el capitalismo,
tanto en las naciones desarrolladas como en las atrasadas, no puede remediar
nada en le terreno económico sin clavar más la rodilla en la espalda de la
clase trabajadora. Este es uno de los factores determinantes que le ha impreso
su sello a la relación entre la burguesía y el proletariado, y esto seguirá
profundizándose mientras la burguesía no sea expropiada por la clase
trabajadora. Considerando esta realidad, pensar que los problemas de la clase
trabajadora pueden ser resueltos sin romper con el capitalismo, no es otra cosa
más que una utopía reaccionaria. Si bien hace algunas décadas los trabajadores
de los países industrializados lograron importantes éxitos en la lucha por sus
intereses y en ello los dirigentes reformistas encontraron una buena justificación
para su programa, hoy en día tal realidad no existe y cualquier demanda de la
clase trabajadora entra en una fuerte contradicción inmediata con los intereses
de la burguesía. En esa medida, ningún problema fundamental de la clase
trabajadora, en México o en cualquier otra parte del mundo, puede ser resuelto
sin antes arrebatarle a la burguesía el monopolio sobre los principales
pistones de la economía.
Nuestra alternativa
Por eso debemos pugnar por un programa que además de los aspectos
inmediatos, salario, condiciones laborales, de vivienda, de educación, etc.,
defienda la expropiación de los latifundios, los bancos, la industria, el
transporte, las cadenas comerciales, etcétera, para que sean puestos bajo el
control democrático de los trabajadores y los campesinos pobres. Tenemos que
pugnar para que el PRD y AMLO adopten un programa como este, en el cual no se
le otorgue ninguna concesión por pequeña que sea a la burguesía.
La lucha contra el desafuero de AMLO ahora y después, en caso de que se
logre, en defensa de un gobierno del PRD, necesita una política de clase,
basada en los métodos obreros y en su programa. Una política de estas
características permitirá nuclear a la clase trabajadora y al resto de sectores
oprimidos para avanzar con paso firme en dirección a una sociedad libre de toda
clase de explotación y miseria.
Esta lucha no será fácil, lo que se aproxima en México es un choque de
trenes con consecuencias descomunales e inéditas en la historia de nuestro
país. La burguesía ya ha dado importantes muestras de que está dispuesta a
defender sus intereses como bestia herida, una demostración de esta disposición
fue la supuesta marcha contra la inseguridad del 27 junio del 2004, en la cual
la ultraderecha movilizó masivamente un segmento de su base social para, bajo
el pretexto de denunciar la inseguridad que se vive en la Ciudad de México,
hacerle una advertencia aclara a AMLO y a los trabajadores sobre lo que les
espera en caso de ir mas lejos de lo tolerado, si es que el PRD se instala en
la presidencia de la República. Ahora los organizadores de esa movilización ya
están anunciado una segunda marcha para junio de este año.
Como sea, estos episodios sólo son los primeros anuncios de una futura
confrontación entre las clases con dimensiones nos vistas en décadas en nuestro
país. En Venezuela hemos visto toda clase de intentos, desde el sabotaje
económico hasta el golpe de Estado, de parte de la burguesía y el imperialismo
para descarrilar el proceso revolucionario que se vive en esa nación. Hasta el
momento las masas venezolanas se han encargado con éxito de echar por tierra
cada intentona contrarrevolucionaria, sin embargo, el enemigo no ha sido
derrotado y esta ahí insistiendo, preparando sus fuerzas para intentar
nuevamente acometer contra la revolución. Si el gobierno de Chávez ya hubiera
optado por medidas definitivas, el enemigo estaría en la lona sin posibilidades
de recuperarse. Y esas medidas definitivas pasan por nacionalizar las empresas
y demás propiedades de los golpistas tanto del imperialismo como de sus socios
de la oligarquía venezolana.
Venezuela no es México, ni tampoco comparte frontera común con el
imperialismo yanqui. No se trata de crear ninguna clase de pánico por tal razón
ni caer en la idea reaccionaria de los reformistas, que para ocultar su
incongruencia política siempre recurren al argumento de que en nuestro país no
se puede hacer algo verdaderamente serio en pos de las necesidades de los
desposeídos, porque inmediatamente seríamos aplastados por el imperialismo yanqui.
Esa no es la intención de reconocer tal realidad, una genuina política
internacionalista pondría a la clase obrera de toda América Latina y al la de
los EE.UU en la primera fila de la defensa de la revolución mexicana. De lo que
se trata es de reconocer que, un asenso en la lucha de la clase trabajadora
mexicana se traducirá en choques directos con los intereses del imperialismo, y
éste está reaccionando y reaccionará virulentamente, pues se trata de un
proceso que se está desarrollando al sur del Río Grande, con lo cual, el
impacto de la lucha de clases en México tendrá una repercusión directa entre
los millones de trabajadores latinos en EE.UU.
Esta razón ya es de por sí de enorme peso para aplicar las
nacionalizaciones, de lo contrario el imperialismo encontrará en la burguesía
nacional un estupendo aliado. Ambos consagrarán todos sus medios a su alcance
para descarrilar, si es preciso de forma sangrienta, un proceso revolucionario
en México.
Por todo esto, es de una importancia trascendental que nosotros los
trabajadores del campo y la ciudad luchemos por la recuperación del PRD, que
hoy penosamente está en manos de la burocracia. La participación en la lucha
contra el desafuero solo es el principio, la burguesía pondrá trabas para que
el PRD no llegue en el 2006 a la presidencia, nosotros tendremos que responder
con movilizaciones en las calles y nuestra organización.
La lucha por la organización de comités de base en cada colonia, cada
fábrica, cada escuela, etc. es una tarea urgente. Estos comités tendrán que
basarse en la democracia, en un programa de clase y en la movilización como
método de lucha. La coordinación de estos comités será por colonia, delegación
o municipio, por ciudad y a nivel nacional, los cuales tendrán representantes
revocables en cualquier momento. Esta organización de comités de base tendrá
que pugnar por la recuperación del PRD como una herramienta de lucha de los
trabajadores para transformar esta sociedad.
Para los jóvenes y trabajadores que defendemos las ideas de Marx,
Engels, Lenin y Trotsky a través del periódico obrero Militante, no hay otra
política posible mas que la expuesta en estas páginas, si es que queremos hacer
de la lucha contra el desafuero de AMLO y la instalación del PRD en el poder
una proceso que derive en la solución de fondo de los problemas de los
trabajadores del campo y la ciudad. Únete a Militante y lucha en el seno del
PRD y de los sindicatos por una política socialista.
México, D. F. Marzo 27, 2005