Condiciones para la
admisión a la Internacional Comunista
Las condiciones para
la admisión a la Internacional Comunista, popularmente conocidas como las 21
condiciones o los 21 puntos, eran los puntos ideológicos y organizativos que
debía aprobar todo partido u organización que quisiese adherirse a la
Internacional Comunista. Estas condiciones fueron aprobadas durante el II
Congreso Mundial de la Internacional Comunista, celebrado el 30 de julio de
1920.
Condiciones para la
admisión a la Internacional Comunista
Aprobadas en el II Congreso de la IC celebrado del 19 de julio al 7 de
agosto de 1920
El I Congreso constituyente de la Internacional Comunista no elaboró las
condiciones precisas de admisión de los partidos en la Tercera Internacional.
En la época en que se desarrolló su I Congreso, en la mayoría de los países
sólo existían tendencias y grupos comunistas.
El II Congreso de la Internacional Comunista se reúne bajo otras
condiciones. En la mayoría de los países existen ahora, en lugar de tendencias y
grupos, partidos y organizaciones comunistas.
Cada vez con mayor frecuencia, partidos y grupos que hasta hace poco
pertenecían a la Segunda Internacional y que ahora querrían adherirse a la
Internacional Comunista se dirigen a ella sin por eso haberse convertido
verdaderamente en comunistas. La Segunda Internacional está irremediablemente
derrotada. Los partidos intermedios y los grupos del “centro”, considerando
desesperada su situación, se esfuerzan en apoyarse en la Internacional
Comunista, cada día más fuerte, esperando conservar, sin embargo, una
“autonomía” que les permitiría proseguir su antigua política oportunista o
“centrista”. En cierta forma, la Internacional Comunista está de moda.
El deseo de algunos grupos dirigentes del “centro” de adherirse a la
Tercera Internacional nos confirma indirectamente que la Internacional
Comunista ha conquistado las simpatías de la gran mayoría de los trabajadores
conscientes de todo el mundo y constituye una fuerza que crece constantemente.
La Internacional Comunista está amenazada por la invasión de grupos
vacilantes e indecisos que aún no han podido romper con la ideología de la
Segunda Internacional.
Además, ciertos partidos importantes (italiano, sueco) cuya mayoría se
adhiere a las tesis comunistas, conservan todavía en su seno a numerosos
elementos reformistas y socialpacifistas que sólo esperan la ocasión para
recuperarse, y sabotear activamente la revolución proletaria, yendo así en
ayuda de la burguesía y de la Segunda Internacional.
Ningún comunista debe olvidar las lecciones de la República de los Sóviets
húngara. La unión de los comunistas húngaros con los reformistas le costó caro
al proletariado húngaro.
Es por ello que el II Congreso Mundial considera su deber determinar de
manera precisa las condiciones de admisión de los nuevos partidos e indicar a
los partidos ya afiliados las obligaciones que les incumben.
El II Congreso de la Internacional Comunista decide que las condiciones
para la admisión en la Internacional son las siguientes:
1.- La propaganda y la agitación diarias deben tener un carácter
efectivamente comunista y adecuarse al programa y a las decisiones de la
Tercera Internacional. Todos los órganos de la prensa del partido deben estar
redactados por comunistas de firmes convicciones que hayan expresado su
devoción por la causa del proletariado. No es conveniente hablar de dictadura
proletaria como si se tratase de una fórmula aprendida y corriente. La
propaganda debe ser hecha de manera tal que su necesidad surja para todo
trabajador, para toda obrera, para todo campesino, para todo soldado, de los
hechos mismos de la vida cotidiana, sistemáticamente puestos de relieve por
nuestra prensa. La prensa periódica o de otro tipo y todos los servicios de
ediciones deben estar totalmente sometidos al Comité Central del partido, ya
sea éste legal o ilegal. Es inadmisible que los órganos de expresión abusen de
su autonomía para llevar a cabo una política no conforme con la del partido. En
las columnas de la prensa, en las reuniones públicas, en los sindicatos, en las
cooperativas, en todas partes donde los partidos de la Tercera Internacional
tengan acceso, deberán criticar no solamente a la burguesía sino también a sus
cómplices, los reformistas de toda clase.
2.- Toda organización deseosa de adherir a la Internacional Comunista debe
regular y sistemáticamente separar de los puestos, aunque sean de poca
responsabilidad, en el movimiento obrero (organizaciones de partido,
redacciones, sindicatos, fracciones parlamentarias, cooperativas,
municipalidades) a los reformistas y “centristas” y remplazarlos por comunistas
probados, sin temor a tener que remplazar, sobre todo al comienzo, a militantes
experimentados por trabajadores provenientes de las bases.
3.- En casi todos los países de Europa y América, la lucha de clases entra
en el período de guerra civil. Bajo esas condiciones, los comunistas no pueden
fiarse de la legalidad burguesa. Es su deber crear en todas partes,
paralelamente a la organización legal, un organismo clandestino, capaz de
cumplir en el momento decisivo con su deber hacia la revolución. En todos los
países donde, a consecuencia del estado de sitio y de excepción, los comunistas
no tienen la posibilidad de desarrollar legalmente toda su acción, la
combinación de la acción legal y de la acción clandestina es indudablemente
necesaria.
4.- El deber de propagar las ideas comunistas implica la necesidad absoluta
de llevar a cabo una propaganda y agitación sistemáticas y perseverantes entre
las tropas. En los lugares donde la propaganda abierta presente dificultades a
consecuencia de las leyes de excepción, debe ser realizada ilegalmente. Negarse
a hacerlo constituiría una traición al deber revolucionario y, en consecuencia,
incompatible con la afiliación a la Tercera Internacional.
5.- Es necesaria una agitación hábil y sistemática en el campo. La clase
obrera no puede triunfar si no es apoyada al menos por un sector de los
trabajadores del campo (jornaleros agrícolas y campesinos pobres) y si no ha
neutralizado con su política al menos a un sector del campo atrasado. La acción
comunista en el campo adquiere en este momento una importancia capital y debe
ser principalmente producto de la acción de los obreros comunistas en contacto
con el campo. Negarse a realizarla o confiarla en manos de semirreformistas
dudosos significa renunciar a la revolución proletaria.
6.- Todo partido deseoso de pertenecer a la Tercera Internacional debe
denunciar tanto al socialpatriotismo confeso como al socialpacifismo hipócrita
y falso; se trata de demostrar sistemáticamente a los trabajadores que sin la
liquidación revolucionaria del capitalismo, ningún tribunal de arbitraje
internacional, ningún debate sobre la reducción de armamentos, ninguna
reorganización “democrática” de la Liga de las Naciones pueden preservar a la
humanidad de las guerras imperialistas.
7.- Los partidos deseosos de pertenecer a la Internacional Comunista deben
reconocer la necesidad de una ruptura total y definitiva con el reformismo y la
política centrista y preconizar esa ruptura entre los miembros de las
organizaciones. La acción comunista consecuente sólo es posible a ese precio.
La Internacional Comunista exige imperativamente y sin discusión esta
ruptura que debe ser consumada en el menor plazo posible. La Internacional
Comunista no puede admitir que reformistas reconocidos como Turati, Kautsky,
Hilferding, Longuet, MacDonald, Modigliani y otros, tengan el derecho a ser
considerados como miembros de la Tercera Internacional y estén representados en
ella. Semejante estado de cosas haría asemejar demasiado la Tercera
Internacional con la Segunda.
8.- En el problema de las colonias y de las nacionalidades oprimidas, los
partidos de los países cuya burguesía posee colonias u oprime a otras naciones
deben tener una línea de conducta particularmente clara. Todo partido
perteneciente a la Tercera Internacional tiene el deber de denunciar
implacablemente las proezas de “sus” imperialistas en las colonias, de
sostener, no con palabras sino con hechos, todo movimiento de emancipación en
las colonias, de exigir la expulsión de las colonias de los imperialistas de la
metrópoli, de despertar en el corazón de los trabajadores del país sentimientos
verdaderamente fraternales hacia la población trabajadora de las colonias y las
nacionalidades oprimidas y llevar a cabo entre las tropas metropolitanas una
continua agitación contra toda opresión de los pueblos coloniales.
9.- Todo partido que desee pertenecer a la Internacional Comunista debe
llevar a cabo una propaganda perseverante y sistemática en los sindicatos,
cooperativas y otras organizaciones de masas obreras. Deben ser formados grupos
comunistas cuyo trabajo tenaz y constante conquistará a los sindicatos para el
comunismo. Su deber consistirá en revelar en todo momento la traición de los
socialpatriotas y las vacilaciones del “centro”. Esos grupos comunistas deben
estar totalmente subordinados al conjunto del partido.
10.- Todo partido perteneciente a la Internacional Comunista debe combatir
con energía y tenacidad a la “Internacional” de los sindicatos amarillos
fundada en Ámsterdam. Deben difundir constantemente en los sindicatos obreros
la idea de la necesidad de la ruptura con la Internacional amarilla de
Ámsterdam. Además, debe apoyar con toda su fuerza a la unión internacional de
los sindicatos rojos adherida a la Internacional Comunista.
11.- Los partidos deseosos de pertenecer a la Internacional Comunista
tienen como deber revisar la composición de sus fracciones parlamentarias,
separar a los elementos dudosos, someterlos, no con palabras sino con hechos,
al Comité Central del partido, exigir de todo diputado comunista la
subordinación de toda su actividad a los verdaderos intereses de la propaganda
revolucionaria y de la agitación.
12.- Los partidos pertenecientes a la Internacional Comunista deben ser
organizados sobre el principio del centralismo democrático. En una época como
la actual, de guerra civil encarnizada, el Partido Comunista sólo podrá
desempeñar su papel si está organizado del modo más centralizado posible, si se
mantiene una disciplina de hierro cuasimilitar y si su organismo central está
provisto de amplios poderes, ejerce una autoridad incuestionable y cuenta con
la confianza unánime de los militantes.
13.- Los partidos comunistas de los países donde los comunistas militan
legalmente deben proceder a depuraciones periódicas de sus organizaciones con
el objeto de separar a los elementos arribistas o pequeñoburgueses.
14.- Los partidos que deseen pertenecer a la Internacional Comunista deben
apoyar sin reservas a todas las repúblicas soviéticas en sus luchas con la
contrarrevolución. Deben preconizar incansablemente la negativa de los
trabajadores a transportar las municiones y los equipos destinados al enemigo
de las repúblicas soviéticas y proseguir, ya sea legal o ilegalmente, la propaganda
entre las tropas enviadas a combatir a dichas repúblicas.
15.- Los partidos que conservan hasta ese momento los antiguos programas
socialdemócratas deben revisarlos sin demora y elaborar un nuevo programa
comunista adaptado a las condiciones especiales de su país y concebido de
acuerdo con el espíritu de la Internacional Comunista. Es obligatorio que los
programas de los partidos afiliados a la Internacional Comunista sean
confirmados por el Congreso Mundial y por el Comité Ejecutivo. En el caso de
que este último niegue su aprobación a un partido, éste podrá apelar al
Congreso de la Internacional Comunista.
16.- Todas las decisiones de los Congresos de la Internacional Comunista,
así como las del Comité Ejecutivo, son obligatorias para todos los partidos
afiliados a la Internacional Comunista. Al actuar en períodos de guerra civil
encarnizada, la Internacional Comunista y su Comité Ejecutivo deben tener en
cuenta condiciones de lucha muy variadas en los diversos países y sólo adoptar
resoluciones generales y obligatorias en los problemas donde ello sea posible.
17.- De acuerdo con lo que precede, todos los partidos adherentes a la
Internacional Comunista deben modificar su nombre. Todo partido que desee
adherirse a la Internacional Comunista debe llamarse: Partido Comunista de…
(sección de la Internacional Comunista). Este problema de nominación no es una
simple formalidad sino que también tiene una importancia política considerable.
La Internacional Comunista declaró una guerra sin cuartel al viejo mundo
burgués y a todos los antiguos partidos socialdemócratas amarillos. Es
fundamental que la diferencia entre los partidos comunistas y los viejos
partidos “socialdemócratas” o “socialistas” oficiales que vendieron la bandera
de la clase obrera sea más clara a los ojos de todo trabajador.
18.- Todos los órganos dirigentes de la prensa de los partidos de todos los
países están obligados a imprimir los documentos oficiales importantes del
Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista.
19.- Todos los partidos pertenecientes a la Internacional Comunista, o que
soliciten su adhesión, están obligados a convocar, lo más rápidamente posible,
en un plazo de cuatro meses a más tardar a partir del II Congreso de la
Internacional Comunista, un Congreso Extraordinario a fin de pronunciarse sobre
estas condiciones. Los comités centrales deben controlar que las decisiones del
II Congreso de la Internacional Comunista sean conocidas por todas las
organizaciones locales.
20.- Los partidos que deseen mantener su adhesión a la Tercera
Internacional pero que aún no han modificado radicalmente su antigua táctica,
deben previamente controlar que los 2/3 de los miembros de su Comité Central y
de las instituciones centrales más importantes estén compuestos por camaradas
que ya antes del II Congreso se pronunciaron abiertamente por la adhesión del
partido a la Tercera Internacional. Algunas excepciones pueden ser hechas con
la aprobación del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista. El Comité
Ejecutivo se reserva el derecho a hacer excepciones con los representantes de
la tendencia centrista mencionados en el párrafo 7.
21.- Los adherentes al partido que rechacen las condiciones y las tesis
establecidas por la Internacional Comunista deben ser excluidos del partido. Lo
mismo ocurrirá con los delegados al Congreso Extraordinario.
Recuperado de
Revoluciónrusa.net:







0 comentarios:
Publicar un comentario