¡Las escaleras se barren de arriba para abajo!
Adán Augusto tiene que ser desaforado y llevado ante la justicia
Luis Enrique Barrios
19 de julio de 2025
La 4T ha
tenido que luchar contra un sangriento legado forjado por décadas de
descomposición de los cuerpos de seguridad, especialmente de sus medios y altos
mandos. Si bien AMLO dio un paso al frente eliminando la Policía Federal creada
por Calderón y Genaro Luna, eso no fue suficiente. Pues ni las diferentes
corporaciones policiales ni el ejército, así como las fiscalías, fueron
purgadas de elementos corruptos, sumándose a ello un aparato judicial plagado
de jueces y ministros al servicio de los capos de la droga.
Las dos
últimas décadas del siglo pasado marcaron la consolidación en México de las
bandas de narcotráfico, todo ello al amparo y con la complicidad de los
gobiernos del PRI, destacándose en ello las administraciones de Carlos Salinas
y de Ernesto Zedillo. Con el PAN en el gobierno, tras el triunfo electoral de
Fox en 2000, se mantuvo intacto dicho concubinato, destacándose el caso de
Genaro García Luna, Secretario de Seguridad Pública de Felipe Calderón. Con
Peña Nieto en los fundamental las cosas continuaron igual. A lo largo de todos
esos años, México se tiñó de rojo debido a una violencia cada vez más
encarnizada, misma que llenó de terror y sufrimiento a la clase trabajadora
junto al campesinado pobre.
Además
de otros objetivos, también contra ese sangriento legado nos movilizamos
millones de mexicanos en las urnas en 2018 y 2024. Con la 4T en el poder,
primero con AMLO y después con Claudia Sheinbaum, el combate al narcotráfico se
orientó, entre otras medidas, a través de la lucha por cercenar el vínculo
entre este y los cuerpos de seguridad, incluido el ejército. Sin embargo, si
bien sí es posible medir resultados que marcan diferencia respecto al actuar
del Estado frente a dicho flagelo durante los gobiernos del PRI y del PAN, los
resultados aún están lejos de ser los deseados.
Sin
embargo, otro problema de fondo que ha funcionado en contrasentido a los planes
de la 4T en su combate contra el narco, ha sido la política de puertas abiertas
para personajes formados durante todos esos años en las filas del priismo y del
panismo. Es decir, de individuos que no tienen ninguna convicción política con
la 4T, sino que se han acercado a esta para seguir beneficiándose de los cargos
públicos. Siendo este el caso, por ejemplo, de SEGALMEX en 2019-2020, bajo la
dirección del expriista Ignacio Ovalle, quien trabajara para Salinas De Gortari
al frente de la CONASUPO. Nuevamente esa contradicción queda de manifiesto con
el caso del senador por Morena, Adán Augusto López, quien como gobernador de
Tabasco (2019-2021), nombró a Hernán Bermúdez Requena al frente de seguridad
pública de esa entidad.
Adán
Augusto, militante del PRI hasta 2003, y Bermúdez Requena se conocieron cuando
ambos trabajaron para el corrupto Roberto Madrazo, entonces gobernador de
Tabasco (1995-1997). El primero como subsecretario de Gobierno, y el segundo
como Director del Penal estatal. Hoy ambos protagonizan lo que podría ser
considerado el mayor escándalo de corrupción en toda la historia de la 4T, dado
que ha quedado al descubierto no sólo los vínculos del Bermúdez Requena con el
crimen organizado, sino además su papel como fundador y cabecilla de “La
barredora”. Bermúdez Requena al mismo tiempo que era responsable de seguridad
pública, encabezaba un sangriento cartel criminal.
“La
barredora”, aliada al CJNG, no sólo trafica drogas y roba gasolina a PEMEX en
cantidades industriales, sino que, además ha sometido a una atmosfera de terror
a Tabasco y a otras entidades a través del asesinato, el robo, las extorciones,
los secuestros y las desapariciones forzadas. Al igual que Calderón con el caso
de García Luna, Adán Augusto se dice ignorante de las acciones criminales de su
secretario de Seguridad Pública. En su momento el argumento de Calderón fue
reiteradamente rechazado de forma correcta por AMLO. Y pensamos que esa posición
también es válida para el senador morenista, mismo que tendría que ser
desaforado y sometido a investigación para que, en caso de ser comprobada
alguna responsabilidad criminal, se le aplique la ley.
En estos
momentos Bermúdez Recana, sobre quien pesan órdenes de aprensión, se encuentra
prófugo pues en enero pasado huyó de México. Pero en lo que se refiere a Adán
Augusto, por el contrario, la fracción parlamentaria de Morena ya ha salido en
defensa de su coordinador, exculpandolo de toda responsabilidad sobre los actos
criminales de su secretario de Seguridad Pública. Lamentablemente esta no es la primera vez que
en la que el aparato parlamentario de Morena es utilizado para encubrir
conductas criminales. En marzo pasado el diputado Cuauhtémoc Blanco, acusado de
violación en grado de tentativa, fue encubierto por el grupo parlamentario de
Morena al rechazar el dictaminen para la eliminación del fuero político para el
exgobernador de Morelos.
Tanto
Adán Augusto como Cuauhtémoc tienen que ser desaforados, expulsado de Morena y
sometidos a la justicia. Se trata de actos abominables que no pueden ser
tolerados por la 4T. Luisa Alcalde, presidenta de Morena, refiéranse al caso de
Adám Augusto, señaló que ellos “jamás encubrirán a nadie…”. Si eso en realidad
es así, la primera directriz de la dirección del partido tendría que ser la de
separar de sus cargos a ambos parlamentarios para facilitar las investigaciones
y la aplicación de la justicia.
La
masiva base de apoyo de simpatizantes y militantes de la 4T y Morena, debe
hacer sentir su peso y reclamar enérgicamente una política consecuente con los
principios de “No mentir, no robar, no traicionar…”. La cual pasa también por
purgar al movimiento de elementos corruptos y advenedizos provenientes del PAN,
del PRI y de cualquier otra filiación política contraria al postulado de
“Primero los pobres”.







0 comentarios:
Publicar un comentario