31 de enero: el campo mexicano arde
Escrito por Luis Enrique Barrios y Rubén Rivera
Publicado originalmente el 04 Febrero
2008 en Militante
200 mil obreros y campesinos se movilizan en contra del gobierno de
Calderón
La importancia de
la movilización no sólo residió en la masiva asistencia ( 200 mil en la ciudad
de México y otros cientos de miles en todas las ciudades importantes del país),
sino por la participación de las principales
organizaciones sindicales y campesinas de México: Confederación Nacional
Campesina; Consejo Nacional de Organismos Rurales y Pesqueros; Unión Nacional
de Organizaciones Regionales, Campesinas y Autónomas; Central Campesina
Independiente; Unión Campesina Democrática; Unión Nacional de Trabajadores
Agrícolas; Diálogo Nacional, Unión Nacional de Trabajadores, Coordinadora
Nacional de Trabajadores de la Educación, Federación Nacional de Sindicatos
Universitarios, Coordinadora Nacional de Sindicatos Universitarios de la
Educación Superior, Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y
Similares de la República Mexicana; Frente Sindical Mexicano. En suma se trata
de la unión de fuerzas obreras y campesinas más importante desde hace décadas,
lo cual es normal en la medida de que las agresiones de la burguesía se están
danto en todos los planos y a todos los sectores de trabajadores.
Marcha combativa, símbolo de los tiempos que vienen
Uno de los aspectos que más llamaba
la atención aparte de la inédita unión de fuerzas que en otros tiempos estaban
confrontadas fue el carácter francamente desafiante de la mayoría de los
trabajadores en contra del Gobierno de Felipe Calderón.
Los combativos campesinos
provenientes de todos los estados de la republica eran saludados por decenas de
miles de trabajadores del Sindicato Mexicano de Electricistas y de militantes
de la Convención Nacional Democrática y de las organizaciones populares del la
ciudad. En todos los casos era evidente el ambiente de unidad y repudio a las
políticas del gobierno espurio.
En el acto se
declaró conformado el "MOVIMIENTO
NACIONAL POR LA SOBERANÍA ALIMENTARIA, LOS DERECHOS DE LOS TRABAJADORES Y LAS
LIBERTADES DEMOCRÁTICAS" que como su nombre indica se trata de un frente
de unidad de acción para afrontar los retos de una lucha que tendrá como
escenario a todo el país y como protagonistas a todos los trabajadores
organizados.
De entrada se han convocado a las
movilizaciones del 7 de febrero, del 6 de marzo, del 18 de marzo, del 10 de
abril y del 1° de Mayo.
Además de ello se ha diseñado una
plataforma de lucha que abarca los principales aspectos de la lucha que el
conjunto de los trabajadores organizados enfrenta: el campo, las relaciones
laborales, la represión, etc.
La crisis del campo
Además del abandono histórico del
campo mexicano, este sector de la producción ha tenido que padecer las graves
secuelas que ha significado la casi década y media de libre comercio entre
nuestro atrasado país y la principal potencia económica, los Estados Unidos, y
Canadá. El saldo del TLC para el campo mexicano ha sido la destrucción de 2
millones de empleo del sector y la profundización de la miseria, situación esta
última en la que se encuentra cuando menos el 70% de sus pobladores. Ello
además de que se ha incrementado la concentración de la tierra de manera
abierta o velada entre los grandes consorcios agroindustriales y el
fortalecimiento y consolidación de monopolios como Mimsa y Maseca, los cuales
controlan la inmensa mayoría de producción, procesamiento y comercialización de
los principales granos. Una fenomenal dependencia alimentaría respecto al
imperialismo yanqui, es otro de los saldos del TLC.
Para colmo de males, el 1 de enero
del año en curso entró en vigor el llamado "arancel cero", recurso
del TLC en el cual la apertura total de las importaciones agrícolas para las
tres naciones que los integran, se extiende a todos los productos agrícolas que
aun no estaban sujetos a este régimen, entre ellos el maíz y el fríjol.
Al parecer esta última medida es un
acuerdo equitativo, pues se aplica por igual a los tres países que forma parte
del TLC, sin embargo se trata de una acción totalmente desproporcionada que
llevará al campesinado pobre a una situación de mayor ruina a la que ya padece,
viéndose beneficiados solamente los agroindustriales y el imperialismo.
Cualquier argumento a favor del TLC es mera hipocresía barata y cinismo sin
escrúpulos dada la lamentable situación en que se encuentra el campo mexicano y
las enormes diferencias y distancias que existen entre la agricultura de nuestro
país y la del imperialismo yanqui: con el TLC el campo mexicano
desindustrializado, de temporal y con escasa inversión, se ve obligado a
competir contra la agricultura mas industrializada del planeta, tapizada con
sistemas de riego y que recibe subsidios estratosféricos. A este último
respecto, basta señalar que los subsidios para el campo en los Estado Unidos
son 20 veces superiores a los que reciben los campesinos mexicanos.
Los campesinos mexicanos saben de lo
nocivo que ha sido al TLC para ellos y sus familias y son concientes que el
"arancel cero" para maíz y fríjol (los dos cultivos más importantes)
se traducirá inevitablemente en una ruina mayor a la actual, es por eso que
desde el 1 de enero pasado se lanzaron a las calles haciendo movilizaciones en
diferentes ciudades, tomando carreteras y cerrando pasos fronterizos con los
Estados Unidos.
Ahora la magnitud de las acciones de
repudio al TLC se ha incrementado, quedando esto de manifiesto en la
movilización de este 31 de enero en la Ciudad de México en la que participaron
200 mil trabajadores del campo y de la ciudad.
Una elemento a destacar de esta
movilización es una abierta unidad de acción entre campesinos y obreros, pues
además de las diferentes agrupaciones campesinas, en este acto de protesta fue
por demás visible la participación de sindicatos incorporados a la Unión
Nacional de Trabajadores (UNT) del Sindicato Mexicano de Electricistas, del
magisterio democrático, trabajadores de la Universidad Autónoma de la Ciudad de
México, del INBA, entro otros, además de contingentes del Frente Francisco
Villa, del PRD y el PT.
Los tiempos cambian, también en la CNC
Entre las
organizaciones participantes es necesario destacar a la Confederación Nacional
Campesina (CNC) la cual llevó el contingente más grande de entre los
participantes en la movilización. La CNC durante muchas décadas, junto con la
CTM, fue uno de los principales pilares del PRI y del
régimen. Sin embargo esta central campesina se ha visto obligada a salir a las
calles a luchar contra la política que defiende el PRI y el actual gobierno
panista. Dicha situación es importante recalcar pues es un termómetro con el
que se puede medir muy bien el estado de ánimo y la temperatura existentes en
el campo mexicano.
La CNC ha funcionado como una maquinaria
de votos para el PRI y como contrapeso a los movimientos y luchas que de manera
independiente se han desarrollado en el campo; también durante bastante tiempo
ha sido un instrumento para darle legitimidad a las políticas de los diferentes
gobiernos hacia ese sector de la población y de la producción. Sin embargo las
cosas están cambiando y por mucho que lo deseen los dirigentes de la CNC, su
papel como herramienta de control social en el campo se está desmoronando a un
ritmo preocupante para el PRI, Calderón y la burguesía. Todo ello debido a la
enorme presión que existe desde abajo, entre la base social de campesinos que
integran a la CNC, para pasar a la acción ante la bancarrota del campo.
A tal grado son esas presiones que a
diferencia de otros dirigentes que participaron como oradores en el mitin del
Zócalo capitalino, sitio que tuvo como punto de arribo la movilización, Cruz
López Aguilar, dirigente de la CNC, sí demando la caída de Alberto Cárdenas
como secretario de Agricultura.
Lo importante a destacar en este caso
no es lo que diga o haga el dirigente de la CNC, sino lo que lo está atrás
obligándolo a actuar de esa manera y a hacer declaraciones y exigencias que en
el pasado reciente serían inimaginables en voz de quien está al frente de esta
central campesina. Y lo que está atrás de ello es la lucha de los campesinos de
esta confederación por romper toda clase de ataduras y frenos que le impiden
lanzarse decididamente en defensa de sus intereses, todo ello producto de su
enorme descontento social. Lo que está pasando al interior de la CNC refleja el
sentir y el ambiente que existe entre amplias capas del campesinado mexicano.
El deseo de luchar y trasformar su
amarga realidad por parte de los campesinos, quedó totalmente nuevamente en
evidencia con la magnífica movilización de este 31 de enero. Se trató de una de
las movilizaciones campesinas más combativas y militantes de los últimos años.
Respuesta hipócrita del gobierno
La respuesta por parte del gobierno
ante esta movilización fue la de llamar al dialogo y a una reunión con las
organizaciones campesinas para el próximo 6 de febrero, en la cual participaran
las secretarias de Agricultura, la de Economía y la del Trabajo. Pero este
llamado no es otra cosa mas que una burda maniobra para ganar tiempo esperando
a que le movimiento se debilite y otra mas de las de las diferentes
declaraciones cínicas e hipócritas por parte de régimen en el sentido de
manifestar sus deseos por solucionar la problemática del campo.
La hipocresía del gobierno nuevamente
quedó inmediatamente en evidencia, pues al mismo tiempo que el gobierno de
Calderón llamaba al "dialogo", Germán Martínez Cázares, presidente
nacional del PAN, hacia declaraciones en el sentido de que su partido cerraría
filas en torno al secretario de agricultura, Alberto Cárdenas, y que se
opondría tajantemente a cualquier clase de revisión de los acuerdos del TLC,
desmanda esta última que encabeza el movimiento campesino.
Al margen de cualquier clase de
declaración de bunas intenciones, lo dicho por el presidente del PAN refleja
las verdaderas intenciones del gobierno. Lo mismo se aplica para el PRI, fiel
aliado de Calderón. Ambos partidos representan los intereses de los más ricos,
de todos aquellos que se enriquecen a costa de la miseria de los campesinos y
de los obreros. Por ello defenderán los intereses de sus amos como perros
rabiosos ante cualquier reclamo de los pobres y desposeídos. Los intereses de
los empresarios, banqueros y terratenientes son totalmente antagónicos e irreconciliables
con los de los trabajadores y campesinos.
Por ello no existe posibilidad alguna
de arreglo, ni de dialogo con ellos para solucionar la difícil situación que
padecen millones de mexicanos en el campo y la ciudad. Siendo esto así, o los
trabajadores y los campesinos imponen su voluntad o terminan siendo presas de
nuevos ataques y vejaciones por parte de los burgueses y su gobierno.
La movilización del 31 de enero
representa un verdadero paso al frente, pero reconociendo el carácter
irreconciliable de los intereses de los campesinos y todos aquellos que se
benefician del TLC, es necesario dar mas pasos adelante intensificando la lucha
retomando por ejemplo, la propuesta expuesta por Artemio Ortiz, dirigente del
magisterio democrático y de la sección 18 de la CNTE, en el sentido de impulsar
una huelga nacional para combatir la política antiobrera y anticampesina de
Calderón. Desde nuestro punto de vista este es el camino a seguir para luchar
contra el TLC, para defender a la Ley Federal del Trabajo y para impedir la
privatización del petróleo y la industria eléctrica.
Derrocar a Calderón, una necesidad de esta y otras
luchas
La pobreza y atraso que se vive en el
campo mexicano son históricos, esa ha sido la amarga realidad para millones de
campesinos durante bastantes décadas. El TLC no ha hecho otra cosa mas que
agudizar y profundizar esa problemática. Sacar de su atraso al campo mexicano y
elevar significativamente los nivele de vide de quines lo habitan, requiere una
inversión de recursos económicos que lo industrialice, que lo dote de
infraestructura y que le proporcione escuelas, hospitales, etcétera. También
exige la expropiación y eliminación de los latifundios abiertos o velados para
colectivizarlos, dotando de esta manera de tierra a campesinos que no gozan de
ella o las poseen de manera insuficiente por medio de pequeñas parcelas.
Además tiene que ser eliminados toda
clase intermediarios para la comercialización de los productos del campo, ya
sean empresas o los llamados "coyotes", que lucran y se enriquecen
sobre la espalada de los campesinos. Los precios de garantía para los productos
agrícolas y el incremento significativo de los subsidios de parte del Estado
para el sector, son otras medidas que tienen que ser implementado para impulsar
al campo y al campesinado.
Sin embargo todas esas necesidades
son totalmente contrarias a los intereses de los burgueses y su gobierno. El
interés de ellos son solamente sus beneficios y nada más. Ellos poseen los
medios de donde pueden salir los recursos para sacar al campo y a los
campesinos del atraso. En síntesis poseen el monopolio sobre todo aquello (los
bancos, la industria, la tierra, el dinero del gobierno, etcétera) que
necesitan los obreros y los campesinos para salir de la miseria. Los burgueses
y terratenientes jamás pondrán todos esos medios al servicio de los pobres, por
consecuencia el único camino, no hay otro remedio, es arrebatárselos.
Por ello, la única alternativa seria
para sacar al campo de la pobreza es nacionalizando los bancos y la industria
para ponerlos bajo el control democrático de los trabajadores de la ciudad y el
campo. Siendo así, es de vital importancia seguir profundizando esta alianza
que ha quedado de manifiesto entre el proletariado y el campesinado pobre. Solo
la unidad en la acción del campesinado con el movimiento obrero, acompañada de
un programa por la eliminación de la propiedad privada sobre los medios de
vida, puede crear una base firme para superar la miseria que se vive en el
campo. Las lucha por el socialismo al lado del proletariado, es la única
alternativa para el campesinado pobre.
¿Cuál es la alternativa?
Sin duda la marcha es un
acontecimiento histórico y hasta podríamos decir inédito en nuestra historia
reciente. No obstante es muy importante advertir que si bien la movilización
demostró el enorme potencial de lucha de obreros y campesinos, sin bien
significo un llamado a la unidad real de los sectores que por su propio camino
y con sus propios medios han enfrentado los ataques del estado, también es
cierto que las masas están reclamando ir más allá de las manifestaciones por
muy masivas que sean
Los campesinos de chihuahua, Sonora,
Yucatán, que hicieron un enorme esfuerzo para participar con sus hermanos
obreros de la ciudad, no vivieron a escuchar hermosos discursos de solidaridad,
más bien asistieron de tan lejos en la espera del llamado a hincar una serie de
acciones para que efectivamente se evite la catástrofe que amenaza el campo
mexicano.
Lo mismo podríamos
decir de los trabajadores mineros, de los familiares
y amigos de los presos y perseguidos políticos, de los trabajadores del Estado
que están dando una lucha de ya larga duración contra la Ley del ISSSTE.
En el ánimo de la formación de este
gran frente único de obreros y campesinos y en la lógica de luchar, no sólo
para cumplir con el expediente, sino para efectivamente evitar la devastación
del campo mexicano y las agresiones a los obreros, es necesario que la UNT, las
organizaciones campesinas, -especialmente la CNC-, el Frente Sindical Mexicano,
junto con la Convención Nacional Democrática llamen a preparar de forma seria
un gran paro nacional. Sólo así la histórica movilización de este 31 de enero
tendrá la continuidad que merece.
Obrero y campesino, Militante te
invita a sumarte a nuestra lucha por hacer triunfar esta lucha inmediata y al
mismo tiempo sentar las bases para el triunfo definitivo, es decir el triunfo
de una alternativa socialista.







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