México en la encrucijada
Luis Enrique Barrios
Publicado originalmente el 21 de abril de 2006 en Militante
México vive una de las etapas más trascendentes en la historia de la
lucha de clases de las últimas décadas. Nos encontramos en un contexto de
polarización social cada vez más marcada debido a un largo periodo de ataques
de la burguesía que derivaron México vive una de las etapas más trascendentes
en la historia de la lucha de clases de las últimas décadas. Nos encontramos en
un contexto de polarización social cada vez más marcada debido a un largo
periodo de ataques de la burguesía que derivaron en una mayor miseria entre los
trabajadores. Durante esa etapa se experimentó una enorme concentración de la
riqueza, al lado de un océano de pobreza que se extiende a cerca de setenta
millones de mexicanos.
Los banqueros han logrado beneficios a lo largo de los últimos cinco
años equivalentes a 250.000 millones de pesos. Mientras millones de
trabajadores han ido a la calle al crecer el desempleo del 1,8 en 2000 al 3,58%
en 2005. Los salarios reales están por debajo de los percibidos en 1980.
El ambiente de polarización se avivó por los intentos de impedir que
López Obrador (candidato del PRD) se presentara a la presidencia de la
República y, más recientemente, la tensión se incrementó por un nuevo intento
para reducir la seguridad social y por los ataques a la independencia sindical,
desconociendo al líder minero Napoleón Gómez e intentar imponer a Elías
Morales.
Los grandes batallones de la clase obrera entran en acción
La persecución contra Napoleón Gómez, un viejo burócrata que se ha
visto obligado por la presión de la base a ponerse a la cabeza de la lucha, le
ha servido a la burguesía para intentar descargar sus responsabilidades en la
tragedia de la mina de Pasta de Conchos, en la que perecieron 65 mineros. Y,
también, para intentar desprestigiar al sindicato minero que es el que más
huelgas ha desarrollado a lo largo del actual sexenio.
Ante esto, los mineros han desarrollado desde huelgas nacionales, como
la de principios de marzo movilizando a más de 250.000 trabajadores del sector
minero y metalúrgico, hasta paros locales y regionales. No obstante, la
ofensiva patronal no cede y han despedido a 300 obreros por participar en los
paros laborales. En el estado de Sonora el gobierno estatal ha metido preso a
Indalecio Pérez Morones, delegado del sindicato minero.
Ahora las cosas han ido más lejos en el intento por frenar la lucha
minera: Fox y la patronal han optado por usar la fuerza bruta para terminar con
el paro de 18 días de los mineros y acereros de Lázaro Cárdenas, el saldo ha
sido el de dos obreros muertos por tiro de bala, aunque hay quienes hablan de
más caídos, y cuando menos cincuenta sindicalistas heridos.
A pesar de la represión, los trabajadores se reagruparon y, con apoyo
de obreros de otras empresas, pocas horas después del desalojo recuperaron las
instalaciones acereras. Medidas como este acto represivo solamente se traducen
en arrojar más gasolina al fuego, incrementando la tensión social y, en
particular, el enfurecimiento de la clase obrera. Al mismo tiempo, la acción
represiva de Fox deja claro que la necesidad de elevar el nivel de la lucha
obrera por medio de acciones más contundentes como la huelga general se
trasforma en algo más que una prioridad. Si no se actúa de esa manera, la
patronal se sentirá confiada para dejar sentir todo su peso sobre los
trabajadores. Por su parte López Obrador debe repudiar públicamente la
represión en Lázaro Cárdenas y llamar al apoyo para los mineros y acereros.
El movimiento obrero se ha puesto en marcha y esto tendrá profundas
repercusiones, tanto en el seno de los sindicatos como en las próximas
elecciones presidenciales del 2 de julio.
La izquierda puede ganar
La perspectiva de un triunfo arrollador de López Obrador ha puesto a la
burguesía y al imperialismo estadounidense más nerviosos de lo que ya estaban
y, apoyándose en sus partidos, han lanzado una campaña histérica contra el
candidato del PRD presentándolo como un hombre peligroso para México. Para esta
guerra sucia, tanto el candidato del PAN, Felipe Calderón, como el del PRI,
Madrazo, cuentan con el apoyo de los monopolios televisivos y de los barones
del dinero. López Obrador ha denunciado el millonario apoyo que Banamex está
dando a Calderón. Todo indica que la burguesía está preparando un nuevo fraude
electoral monumental, en el que también la compra de votos entre los sectores
más atrasados estará al orden del día.
Algunas empresas encuestadoras también están en esta guerra sucia
contra el PRD. Presentan resultados donde Madrazo recupera importantes posiciones
(encuesta de Milenio del 30 de marzo al 3 de abril en la que el priísta
supuestamente sube del 30 al 31% de la preferencias), o en las que Calderón se
pone por delante de López Obrador (GEA-ISA: el panista sube del 32 al 36% y
López Obrador cae del 41 al 34%!!). Cuando, desde hace cuatro años
aproximadamente, la inmensa mayoría de las encuestas le dan al PRD 7, 8, o,
incluso, 10 puntos (encuesta de El Universal publicada el 13 de marzo) sobre
sus adversarios.
Es evidente que las encuestas que no favorecen a López Obrador están
totalmente manipuladas y pretenden influir sobre el estado de ánimo de los
electores. Esos resultados son totalmente contradictorios con los funestos
resultados de la política del gobierno PAN y con los desgajamientos del PRI, agudizados
por la definición de los candidatos de este partido a diferentes cargos de
elección popular, desde la candidatura presidencial hasta las de diputados y
senadores. Otro severo golpe para el PRI ha sido el reciente escándalo de
complicidad con pederastas en el que está involucrado el gobernador priísta de
Puebla, Mario Marín.
Los ingredientes son los más favorables para una victoria de la
izquierda en las próximas elecciones presidenciales. Sin embargo, el PRD no se
puede confiar. Una situación similar existió en las elecciones de 1988, cuando
Cárdenas contendió por el Frente Democrático Nacional, y en las de 1994 y, no
obstante, en ambos casos el PRI terminó imponiéndose por medio de fraudes
titánicos. Si el PRD no opta por medidas más sólidas para contrarrestar el
fraude que se está fraguando, empezando por la movilización activa de los
trabajadores y jóvenes que le respaldan, puede repetirse la historia. El PRD
tiene que organizar comités en defensa del voto y, en caso de que la burguesía
pretenda imponer al PAN o el PRI, llamar a una lucha de alcance nacional el
fraude electoral. Por ello los marxistas insistimos en explicar que no es
suficiente votar, sino que también es necesario luchar. No hay otro camino para
frenar a los partidos de la burguesía.
Además del frente electoral las masas también se están manifestando en
el frente sindical. Ambas luchas tiene que ser unificadas. La persecución
emprendida contra el sindicato de mineros ha obligado a los dirigentes de la
Unión Nacional de Trabajadores (UNT),del Frente Sindical Mexicano (FSM), e
incluso de la oficialista Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos
(CROC) a convocar movilizaciones y a exponer la posibilidad de llamar a una
huelga nacional en junio en caso de que Fox no de marcha atrás. Esta consigna
debe ser retomada por López Obrador y, también, llamar a la huelga como una
herramienta contra el fraude electoral.
La consigna de luchar contra el fraude electoral debe unificarse a la
de la defensa de la independencia sindical respecto del estado burgués, del
salario, del empleo, etc., y hacer de este Primero de Mayo un acto de expresión
de nuestro descontento social con un alto contenido combativo y militante.
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